Una Power couple, o una pareja del poder es un concepto que existe en el diccionario urbano en inglés. Sin embargo, entre más me adentro en la terapia de parejas más sentido tiene invitar a las parejas a aspirar ser una pareja del poder.

Una pareja del poder es una pareja donde las necesidades de ningún integrante son más importantes que las del otro u otra. Ninguna de las personas que integran a la pareja sacrifican su auto-realización por la de su pareja, sino todo lo contrario. Una pareja del poder es una pareja donde ambas personas son la o el admirador número uno y apoyo principal de su pareja.

Conforme va avanzando una relación muchas parejas caen en la agresión de forma pasiva y muchas de las parejas que vienen a consultorio se tiran tierra de forma pasiva agresiva. Lejos de ser el apoyo principal toman el papel del o la crítica de la vida de sus parejas.

Otro de los reclamos principales en consulta son de parejas que sienten resentimiento entre sí porque aseguran haber sacrificado sus sueños por su cónyuge.

¿Se puede tener una auto-realización satisfactoria y a la vez tener una pareja estable dónde nos sintamos felices?

La respuesta es ¡claro que sí! Para esto se necesita trabajo y cuestionarnos las ideas rígidas de cómo deben ser los roles en una pareja para poder cambiarlas por ideas mas saludables y realistas.

He aquí los 5 mandamientos de una pareja del poder:

1.-  Sé su fan número uno: No sé cuál sea tu sueño o el de tu pareja, puede ser que quiera escribir una novela o tal vez aprender a cocinar comida china, inclusive ser la mejor madre o padre para sus hijos e hijas. Para ser la o el admirador número uno de tu pareja, significa que leerás lo que está escribiendo o probarás sus inventos culinarios como también le alentarás en sus momentos de duda. Es importante que sienta tu apoyo incondicional.

2.- ¡Escúchale!: Escucha a tu pareja de forma activa, deja el móvil y mírale a los ojos cuando habla. En este mandamiento NO vas a dar soluciones ni opiniones, se trata de escucharle y hacerle sentir escuchada o escuchado.

3.- Si no suma, ahórratelo: Aunque pareciera un concepto económico en verdad se refiere a tus comentarios. La agresión pasiva comienza con pequeñas “bromas” que nos dejan preguntándonos si en verdad nos están ofendiendo o “jugando”. El dialogo en una pareja del poder es hacía arriba. Eres la o el admirador número uno de tu pareja ¿recuerdas? No le critiques, sino échale porras.

4.- Crítica constructiva: Si tu pareja siente que le escuchas, le entiendes y no le juzgas entonces será más fácil que pueda abrirse a tus opiniones. Sin embargo, es importante que hablen desde un inicio y establezcan “¿cómo puedo hacerte saber lo que pienso sin que te sientas agredido o agredida?”. Hagan el espacio como equipo, para poder hablar de áreas para mejorar. Recuerda que tú tampoco tienes la verdad absoluta y tu opinión es juntamente eso, tu opinión.

5.- Contacto físico: Este es un recordatorio de la importancia de tocarse, abrazarse, besarse y acariciarse. A diferencia de cualquier otra u otro admirado, tú además de ser su fan número uno eres su pareja y tienes la dicha de poder hacerle sentir amada o amado a través del contacto físico.

Como cualquier cosa que vale la pena, ser una pareja de poder conlleva trabajo y persistencia. Habrá momentos en los que sea más fácil poder cumplir estos mandamientos y habrá momentos donde quieras tirar todo tu esfuerzo por la borda. Toma un respiro y recuerda que los momentos difíciles también son temporales y que si fuera fácil cualquier persona lo haría por lo que cualquier pareja sería una pareja del poder. Pero esto requiere un esfuerzo extra y los beneficios valen la pena.

Entonces, ¿te animas a ser una pareja del poder?


Desmitificando la terapia de pareja.

He perdido la cuenta de todas las veces que al responder que soy terapeuta de pareja la gente me dice “espero nunca necesitar de tus servicios”. Existe la idea que la terapia de pareja es el último recurso para intentar salvar una relación y que vamos a terapia cuando lo hemos intentado todo o, peor aún, cuando llevamos años ignorando los problemas y alejándonos como pareja y uno de los dos integrantes de la pareja ha empezado a empacar sus cosas para irse.
¿Acaso cuando conocemos a un mecánico le decimos “espero nunca necesitar de tus servicios”? Por supuesto que no, le pedimos los datos en caso de necesitarlos. Es más, nos recomiendan llevar nuestro auto al mecánico cada 6 meses o cada 10 mil kilómetros para que lo chequen y le den mantenimiento.
Sin embargo, las relaciones y principalmente las relaciones de pareja son un área donde sin ninguna educación ni preparación se espera que tengamos éxito todos los días. Y si algún día pisamos un consultorio de terapia de pareja lo vemos como un fracaso y es porque lo hemos intentado todo y hemos fallado.

¿Cuándo es momento de ir a terapia de pareja?

Cualquier pareja puede beneficiarse de la terapia de pareja, independientemente de la etapa en la que estén. El año pasado a mi consultorio llegó una pareja que ella tenía 17 años y él 19 años. Los dos venían de familias disfuncionales y a pesar de haber empezado su relación algunos meses antes de ir a terapia, se habían encontrado repitiendo muchos patrones que habían copiado de sus casas y querían detenerlos y aprender nuevas formas de relacionarse. Utilizo esta pareja como ejemplo porque aprendí mucho de mis sesiones con ellos, sobre todo que no importa si llevamos 40 años de casados o simplemente algunos meses de noviazgo, siempre podemos aprender y mejorar la relación. La terapia de pareja es un lugar donde se aprenden herramientas para mejorar la comunicación, la empatía, la intimidad, la confianza, discutir de forma saludable y conectar como pareja. Todas estas herramientas van a mejorar tu relación y cuando vengan los tiempos difíciles, que todas las parejas los tienen, va a ser más fácil navegarlos.
Una buena terapeuta de pareja no es un árbitro que va a detener las peleas y darle la razón a alguno de los dos integrantes de la pareja, por lo contrario, les va a ayudar a ver las cosas desde la perspectiva del otro mientras aprenden técnicas para acercarse y regresar a los dos enamorados que algún día fueron.
La terapia de pareja puede ser preventiva, de mantenimiento o de reparación, pero no esperemos haber agotado nuestros recursos para buscar ayuda profesional y mejorar nuestra relación.