Quienes me siguen en Instagram (@eva_latapi) tal vez ya se han enterado que desde hace unos meses me he estado preparando para un maratón junto con un grupo de corredoras. En mis años de universitaria seguido escuchaba frases como – La vida no es un sprint, es un maratón – o – No se trata de ir rápido, sino de mantener el paso e ir constante –. Sin embargo, nunca nadie me habló de la verdadera preparación que se requiere para correr un maratón. En mi experiencia, esta ha sido la mayor prueba de paciencia, disciplina y constancia a la que me he enfrentado. 

Todos los días me despierto a las 5 de la mañana para poder hacer mi ritual matutino e irme a correr antes de que salga el sol. Aún no sé si me despierto porque me gusta correr o por la sensación de ver el amanecer mientras estoy corriendo con mi equipo. Sin embargo, hoy escribo este artículo llena de frustración, pues hace unos días me lesioné un músculo del que ni siquiera sabía su existencia hasta que se manifestó con dolor y ahora me cuesta trabajo inclusive caminar. Al día de hoy llevo tres días sin poder correr y dos visitas al fisioterapeuta.

En estos días de no poder siquiera trotar o caminar a un paso acelerado para seguir con mi entrenamiento, me di cuenta que no quiero parar para recuperarme de la lesión, no quiero perder este momentum, ni el paso y la condición que ya he logrado. Aún así, la vida me detiene y me obliga a parar, a recalibrar, a descansar y sanar para seguir avanzando.

En esta ocasión utilizaré la disciplina de correr como analogía con la vida, pues he llegado a entender que soy una persona a la que le cuesta trabajo parar y tal vez inclusive, empezar. Una vez que traigo el paso, no paro, pero arrancar no me gusta; me incomoda el cuerpo, me duelen las articulaciones y me repito constantemente –¿Quién crees que eres tú para hacer esto?, ¿Qué haces aquí?–. Lo pienso en la vida y en la corrida también, aún así, sigo y sigo hasta que casi por inercia mi cuerpo sigue acumulando pasos y con ellos kilómetros y entonces cuando me empezaba a sentir imparable, vino la lesión que me obliga a parar.

Esta mañana, mientras mi equipo corría, me vino a la mente escribir sobre este tema que hoy lo lees tú, pero tal vez en el fondo me lo escribo a mí misma, porque la vida me grita que pare, que descanse y hoy fue mi cuerpo quien me lo gritó.

Los últimos dos libros que he leído (Limitless de Jim Kwik y El código de las mentes extraordinarias de Vishen Lakhiani) hablan de la importancia de descansar y parar para lograr cualquier cosa. Uno de los mitos que existen en nuestra sociedad es que tenemos que hacer más para lograr más, a lo que los estadounidenses llaman “The Rat Race” (o la carrera de ratas). Tan pronto como despertamos en la mañana, la cabeza ya está a mil por hora, estamos en una actividad y ya estamos planeando y preparando las siguientes. Sin embargo, este exceso de actividad tiene un único destino que es el “burn out” o una lesión.

Nuestro cuerpo de forma natural nos pide descanso todos los días para poder continuar. Un cuerpo que no descansa eventualmente deja de funcionar, pues cuando dormimos el cerebro aprovecha para guardar y consolidar lo que hemos aprendido en la memoria. También libera la hormona de crecimiento lo que permite que nuestros músculos y huesos se reparen, nuestro sistema inmunológico se fortalezca y mejore nuestra piel, entre otras cosas. Si estos son algunos beneficios de parar y descansar físicamente, ahora imaginemos la importancia de parar en la vida.

Contrario a lo que se cree, trabajamos mejor cuando hay una pausa. Es más, cuando descansamos, nuestra mente creativa despierta y por eso tenemos esas ideas tan formidables en la regadera. Por eso la tan famosa técnica de productividad de Pomodoro, creada en la década de 1980 por Francesco Cirillo, la cual sugiere trabajar 25 minutos seguidos y tomar un descanso de 5 minutos.

Hoy te invito y me recuerdo a mi misma a parar para poder sanar, para poder recalibrar, para poder redireccionar y para poder avanzar. Porque no, la vida no es sólo un maratón. La vida también es la preparación previa al maratón y esto incluye días buenos, días en los que el cuerpo no responde y otros en los que nos obliga a descansar para fortalecer otros músculos y seguir adelante con nuestros objetivos.

Recuerda que si te interesan estos temas, puedes encontrarme en Instagram como @eva_latapi y en Facebook como Eva Latapi. También tengo un Podcast llamado “Supéralo Por Favor” con capítulos nuevos todos los miércoles que puedes escuchar por Youtube, Spotify y Apple Podcast. De todos modos nos leemos el próximo viernes en otro artículo aquí en mi blog.

Si alguna vez hemos escuchado sobre la importancia del piso pélvico, probablemente lo relacionamos en automático con el embarazo o con la maternidad. Por lo común, las mujeres comenzamos a trabajar de forma necesaria nuestro piso pélvico cuando tenemos molestias o complicaciones, sin embargo, también es importante trabajarlo de manera preventiva si estás considerando ser madre. Pero ese no es el único fenómeno que pone en riesgo su fuerza, ni tampoco significa que el piso pélvico sólo nos es útil o necesario durante el embarazo.

Cuando comencé a interesarme por el tema, una amiga que ya es madre me preguntó –¿Por qué estás investigando ese tema si tú nunca has estado embarazada y no tienes problemas relacionados?–. 

En el artículo de hoy les voy a explicar la importancia del piso pélvico y su maravillosa función, incluido el papel tan importante que juega en nuestra vida sexual y algunos recursos de cómo fortalecerlo.

Puede ser que a estas alturas te estés preguntando – ¿Dónde está el piso pélvico? – o incluso – ¿Qué es el piso pélvico? –. Para explicarlo les comparto esta explicación que me gusta mucho de la fisioterapeuta Emily Heah;

Imagina una hamaca de músculos y ligamentos que se adhiere al hueso púbico (al frente); los huesos isquiones (los huesos de la pelvis con la que nos sentamos) a ambos lados; y al coxis en la parte posterior; este es el piso pélvico. Es un grupo de músculos y tejido conectivo que se encuentran en la base de la cavidad pélvica.

El piso pélvico es esta “hamaca” que va a detener tanto a la vejiga, al intestino y en caso de un embarazo, al feto en crecimiento; y funcionan como músculos centrales para sostener y estabilizar la columna. Está tan subestimada su importancia que se cree “normal” que una mujer embarazada tenga incontinencia urinaria (la pérdida involuntaria de orina) o dolores en la espalda durante un embarazo, pero eso muchas veces se debe a que la persona embarazada tiene un piso pélvico débil.


Como mencionaba, el embarazo no es lo único que puede debilitar el piso pélvico, ni tampoco es algo que únicamente se de con la edad. El piso pélvico se puede debilitar por muchas razones como puede ser la obesidad, cargar mucho peso, estreñimiento frecuente, cambios hormonales o inclusive estornudos y tos crónica.

El piso pélvico es una estructura de la que no valoramos su increíble función hasta que falla, por lo que, independientemente de la edad que se tenga o de los posibles planes de maternidad, se debe fortalecer y ejercitar rutinariamente. 

La Dra. Anna Cabeca, médica osteopática experta en menopausia y salud sexual, asegura que el tener un piso pélvico fuerte facilitará tener orgasmos más fuertes, ya que ayuda a aumentar la intensidad física durante la penetración vaginal.

El piso pélvico puede fortalecerse de diferentes formas. Puede ser por medio de ejercicios hipopresivos, ejercicios de Kegel o juguetes sexuales. A continuación les platico un poco más de cada uno.

Ejercicios Hipopresivos

Los hipopresivos son ejercicios a través de posturas y movimientos, los cuales no se recomiendan realizar durante el embarazo ya que podrían provocar contracciones prematuras. Tampoco se recomiendan para personas que padecen de hipertensión arterial, a menos de que sea junto con un o una profesional. 

Si te interesa este tema te recomiendo los hipopresivos de Wellness Grace a quien puedes encontrar tanto en su página web como en Instagram @hipopresivoswellnessgrace

Ejercicios de Kegel

Es uno de los recursos más utilizados. Consisten en contraer y liberar los músculos del piso pélvico para fortalecerlos.  Puedes comenzar contrayendo el piso pélvico mientras orinas y controlando la salida de la orina o también puedes utilizar bolas chinas u otros dispositivos como los que menciono a continuación.

Juguetes Sexuales

Si bien el producto del que les voy a hablar también tiene un fin fisioterapéutico, decidí llamar así a este apartado ya que lo pueden encontrar en La Dildería. Se trata de una versión tecnológica de las famosas bolas chinas, solo que tienen una variedad de pesos y funciones inteligentes increíbles. 

LUNA Smart Bead™ de Lelo: gracias a sus sensores táctiles que responden a tus movimientos, el dispositivo selecciona de forma automática la rutina de ejercicios Kegel más adecuada para ti. A medida que tu suelo pélvico se tonifica, LUNA Smart Bead™ te indicará uno de sus 5 niveles progresivos de ejercicios guiados por vibración. Su uso continuado te hará disfrutar de orgasmos más intensos y frecuentes.

Las LUNA Beads™ de Lelo Están disponibles en 2 tamaños –Classic y Mini–, permitiendo a todas las mujeres encontrar el tamaño adecuado para practicar el entrenamiento pélvico más eficaz. La elegante versión de LELO de las clásicas bolas ‘ben wa’ proporciona a las usuarias orgasmos más duraderos, más intensos y más fácilmente alcanzables, una reducción del riesgo de padecer incontinencia y otros problemas del suelo pélvico, así como una rápida recuperación del tono y de la elasticidad tras el parto. Asimismo, son el único sistema de ejercicios de Kegel que permite mezclar y combinar los pesos. Cada set incluye dos bolas de 28 g. y dos de 37 g. que pueden combinarse gracias al conector de silicona para crear rutinas de ejercicios personalizadas.

Ya sea que decidas hacerlo a través de gimnasia abdominal, únicamente contrayendo los músculos o con el uso de juguetes sexuales; al piso pélvico se le debe prestar mucha atención y fortalecerlo de forma rutinaria independientemente de tu edad o de si tienes planes de maternidad, ya que puede verse afectado y debilitado por diferentes circunstancias. Además los beneficios en la actividad sexual al mantener el piso pélvico ejercitado son sumamente recomendables.

Recuerda que si estos temas te interesan, puedes encontrarme en redes sociales en Instagram como @eva_latapi, en Facebook como Eva Latapi y todos los miércoles puedes escuchar mi podcast Supéralo Por Favor en Spotify, Apple Podcast o Youtube.