Desmitificando la terapia de pareja.

He perdido la cuenta de todas las veces que al responder que soy terapeuta de pareja la gente me dice “espero nunca necesitar de tus servicios”. Existe la idea que la terapia de pareja es el último recurso para intentar salvar una relación y que vamos a terapia cuando lo hemos intentado todo o, peor aún, cuando llevamos años ignorando los problemas y alejándonos como pareja y uno de los dos integrantes de la pareja ha empezado a empacar sus cosas para irse.
¿Acaso cuando conocemos a un mecánico le decimos “espero nunca necesitar de tus servicios”? Por supuesto que no, le pedimos los datos en caso de necesitarlos. Es más, nos recomiendan llevar nuestro auto al mecánico cada 6 meses o cada 10 mil kilómetros para que lo chequen y le den mantenimiento.
Sin embargo, las relaciones y principalmente las relaciones de pareja son un área donde sin ninguna educación ni preparación se espera que tengamos éxito todos los días. Y si algún día pisamos un consultorio de terapia de pareja lo vemos como un fracaso y es porque lo hemos intentado todo y hemos fallado.

¿Cuándo es momento de ir a terapia de pareja?

Cualquier pareja puede beneficiarse de la terapia de pareja, independientemente de la etapa en la que estén. El año pasado a mi consultorio llegó una pareja que ella tenía 17 años y él 19 años. Los dos venían de familias disfuncionales y a pesar de haber empezado su relación algunos meses antes de ir a terapia, se habían encontrado repitiendo muchos patrones que habían copiado de sus casas y querían detenerlos y aprender nuevas formas de relacionarse. Utilizo esta pareja como ejemplo porque aprendí mucho de mis sesiones con ellos, sobre todo que no importa si llevamos 40 años de casados o simplemente algunos meses de noviazgo, siempre podemos aprender y mejorar la relación. La terapia de pareja es un lugar donde se aprenden herramientas para mejorar la comunicación, la empatía, la intimidad, la confianza, discutir de forma saludable y conectar como pareja. Todas estas herramientas van a mejorar tu relación y cuando vengan los tiempos difíciles, que todas las parejas los tienen, va a ser más fácil navegarlos.
Una buena terapeuta de pareja no es un árbitro que va a detener las peleas y darle la razón a alguno de los dos integrantes de la pareja, por lo contrario, les va a ayudar a ver las cosas desde la perspectiva del otro mientras aprenden técnicas para acercarse y regresar a los dos enamorados que algún día fueron.
La terapia de pareja puede ser preventiva, de mantenimiento o de reparación, pero no esperemos haber agotado nuestros recursos para buscar ayuda profesional y mejorar nuestra relación.