“Me lo intentó quitar todo, pero esto no, este es mi poder” palabras de mi paciente Luciana de 28 años cuando relata el desenlace del abuso sexual que vivió a los 14 años.

En las sesiones con Luciana, me platica de lo erróneo que era su concepto de la sexualidad. Creía que ella tenía que satisfacer al hombre, a su pareja y que la finalidad de un encuentro sexual era el orgasmo del otro.

Luciana, al igual que yo, creció llamando a su órgano sexual externo “vagina” en lugar del nombre correcto que es “vulva”. La vagina es una parte de la vulva (la apertura por donde nacen los bebés). El querer llamar a la vulva, vagina suena tan ridículo como querer llamar a la cara, “ojo”.

En mi caso, escuchaba hablar del clítoris, pero no sabía qué era ni dónde estaba, además el clítoris y el punto g me parecía que eran lo mismo, pensaba “están ahí adentro en algún lugar, ojalá que mi pareja los pueda encontrar”. Todo esto a pesar de crecer en una casa donde el sexo nunca fue precisamente un tabú.

Las personas que nacen con pene tienen los genitales de forma expuesta por lo que desde pequeños crecen en contacto de una forma más directa con ellos. Al contrario de las personas que nacen con vulva, ya que ésta está menos visible y en muchos casos no tan expuesta. También se ha reconocido que el estudio de la sexualidad de las personas con vulva no ha sido profundo por no tener una relación directa con la reproducción. En comparación a la de las personas con pene que al tener un orgasmo liberan el semen y en él los espermatozoides.

Hace dos años, haciendo una investigación, encontré una ilustración de la estructura completa del clítoris. Quedé asombrada y un tanto indignada por no saber esto antes. Como si me hubiera ganado la lotería salí corriendo de mi consultorio a la recepción del centro donde trabajaba y les mostré a todas y todos, la estructura completa del clítoris como si hubiera encontrado Atlantis en un mapa.

Existe la creencia de que la sexualidad únicamente debe existir dentro del matrimonio heterosexual con el fin de procrear y formar una familia. Sin embargo, sabemos que esto no es un modelo para todo el mundo. Aun así, se juzga, violenta y se lleva a la marginalización a las personas que se atreven a explorar su sexualidad, conocerse y levantar la voz para decir que el modelo tradicional no coincide con su sexualidad.

Al intentar explicar la sexualidad no podríamos decir que la sexualidad es meramente psicológica, ni tampoco únicamente de carácter físico. El conectarnos con nuestra sexualidad nos conecta con diferentes niveles de nosotras y nosotros mismos. Es escuchar una voz que nos han enseñado a silenciar o abrir la puerta a un universo personal y poco explorado, que se nos ha castigado y juzgado por siquiera atrevernos a mencionar (fuera de los contextos permitidos). El conectarnos con nuestra sexualidad es atrevernos a abrir esa puerta y explorar ese universo. La sexualidad compartida es tomar de la mano a la otra persona y compartir ambos o múltiples universos de manera consensual.

Cuando hago la invitación a conectarnos con nuestra sexualidad esto puede verse diferente para cada persona. Puede ser que para algunas personas sea únicamente reconocerse como seres sexuados y reconocer la existencia de su propia sexualidad como y para otras puede ser la auto-exploración de sus fantasías y su cuerpo. La sexualidad es única y personal y sea cómo sea la conexión con ella, es perfecta como es.

El adueñarte de tu sexualidad, de tu cuerpo, de tus fantasías, de tus miedos y tus deseos es un poder. Porque si te atreves a escucharte, a reconocerte, explorarte, y/o descubrirte te apoderas de esa voz que te han enseñado a silenciar. No solamente es mucho más placentero y logras conectar de una forma más profunda con tu pareja sexual, sino que te da la sensación de recuperar un poder. Tus orgasmos son tuyos al igual que tu sexualidad y tú decides, cómo, cuándo, dónde y con quién compartirlos como el privilegio que son.

A Luciana la violaron cuando tenía 14 años y a pesar de que transgredieron su cuerpo, ella dice que su poder está intacto. Porque su orgasmo, su mente, su deseo, su fantasía siempre han sido y serán suyos.

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