El psicólogo experto en neurociencias, Stan Tatkin, asegura que el cerebro humano no está programado para el amor, sino que está programado para la guerra. Existe una estructura cerebral llamada amígdala que constantemente está evaluando el ambiente en busca de posibles amenazas. Algo muy significativo es que tanto la amígdala como el resto de nuestro sistema nervioso muchas veces percibe a nuestra pareja como una amenaza y, como resultado, se activa el sistema de supervivencia: pelear, volar o paralizarse.

En las discusiones de pareja hay ciertos disparadores (diferentes en cada persona) que detonan el enojo o el miedo y, por ende, el lóbulo frontal (encargado del juicio y la consciencia) se desconecta y se activa con la parte más primitiva de nuestro cerebro. Esta es la razón por la que durante algunas discusiones actuamos de forma irracional y llegamos a decir cosas de las que después nos arrepentimos o, todo lo contrario, horas después de haberse dado por terminada la discusión pensamos en el argumento perfecto.

“Nuestro cerebro está programado para ayudarnos a sobrevivir, no para ayudarnos a ser felices“.
-Tony Robbins

Cuando estamos dentro de una relación, es importantísimo estar evaluando el lenguaje corporal de nuestra pareja para poder identificar señales de que haya habido un detonante de su respuesta de supervivencia. En el momento que nuestra pareja comienza a encenderse o se ha ofendido, podemos utilizar el juego como un mecanismo para calmar el enojo o el miedo que está sintiendo.

El juego y el contacto físico dan la señal al sistema nervioso de nuestra pareja, de que no somos una amenaza. Estamos dándole entender a la parte primitiva de su cerebro que este no es un momento en el que necesita activarse porque no es una situación de vida o muerte donde necesita sobrevivir.

Estos son mis cuatro consejos para implementar el juego como una manera de prevenir que las discusiones en pareja escalen rápidamente:

  1. Evalúa el lenguaje corporal de tu pareja. Haz varios intentos de contacto físico y/o de juego para poder ver cómo reacciona. Su cuerpo te hará saber si está sirviendo o no.

  2. El juego debe ser suave, teniendo cuidado que no se confunda con una burla o sarcasmo, ya que esto simplemente activará más a tu pareja.

  3. Intenta tocando suavemente su mano. Sí el modo de supervivencia en tu pareja ya se ha detonado, puede ser que rechace el contacto físico. No te lo tomes personal. Puedes decirle algo en juego como – entiendo que no quieres que te abrace, pero cuando lo necesites, la oferta de mi abrazo estará vigente -.

  4. Hazle saber que tú eres un lugar seguro. A través del juego y quitándole tensión al asunto, puedes decir algo como – ¿Quién te ama? Yo, obvio. Aunque te molestes te sigo amando y cuando quieras hablar, estoy aquí para ti –

El juego es un elemento que no puede faltar en ninguna relación de pareja y recomiendo mucho practicarlo y siempre tenerlo en mente ya que tiene muchos beneficios en diferentes áreas, por ejemplo, la sexual. Una pareja que juega constantemente podrá tener una comunicación más asertiva en los encuentros sexuales. Por otro lado, el juego fortalecerá la amistad dentro de la pareja y ésta al ser el pilar de la relación fortalecerá la relación en general.

Te invito a que empieces a jugar con tu pareja en todo momento y no únicamente cuando haya discusiones. Sean cómplices con chistes locales, pónganse apodos de cariño y compartan risas todos los días. No por nada se dice que la risa es la distancia más corta entre dos personas.

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