Cuando empiezo a trabajar con una persona que viene a terapia por desamor, invariablemente me preguntará lo mismo –¿Cuánto tiempo tardaré en olvidar a mi ex?– . Es algo que me resulta interesante, pero les entiendo, ya que yo misma me he hecho esa pregunta cuando he pasado por el proceso del desamor.  

Vivimos en una era en la que todo aparenta tener una solución rápida, lo que en inglés llaman “quick fix”. Queremos encontrar a nuestra alma gemela en una aplicación únicamente deslizando el dedo en la pantalla; esperamos bajar de peso tomando alguna pastilla sin la más mínima intención de mover un dedo; esperamos que con tan sólo firmar un contrato civil y otro ante nuestra respectiva iglesia encontraremos el “felices para siempre”, pero no tenemos la disposición de hacer nuestro trabajo personal y trabajar la relación. En el desamor la idea del “quick fix” no es una excepción, las personas que vienen a terapia ya sea por valentía o por desesperación están buscando lo mismo, una salida rápida al dolor.

Pensamos que el dolor es una tragedia e intentamos todo para salir de él. En terapia utilizó la analogía de que el dolor y el desamor se sienten como si nos lanzaran al mar abierto y no supiéramos nadar. Con terror ante el no saber qué hacer, es tentador aferrarnos a cualquier objeto flotante para darle uso de bolla, y al sentir que lo soltamos, la sensación de desesperación regresa. ¿Acaso no es esto lo que nos ocurre cuando saltamos a una nueva relación para evitar el dolor de la anterior, o cuando adoptamos un nuevo vicio destructivo como el alcohol, la fiesta o las apuestas para anestesiar esa herida? El aferrarse a una de estas “bollas” te dará la falsa sensación de que estás a salvo, sin embargo, si la sueltas seguirás justo en el mismo lugar, en medio del mar y sin saber nadar.

Al empezar la terapia con mis pacientes les hago saber que a lo largo de las sesiones les brindaré las herramientas necesarias para aprender a nadar, pero que será su esfuerzo, práctica y paciencia lo que en realidad les sacará del mar abierto para poder llegar a donde desean. Dicen que la suerte es cuando la preparación y la oportunidad se juntan, a mí me gusta pensar que el sanar es cuando el trabajo interno y el momento indicado se encuentran.

Para aprender a nadar y desenamorarte de tu ex no habrá un camino fácil, ni una pastilla o una aplicación que sane tu corazón. Será el tiempo y lo que hagas con ese tiempo lo que te llevará a sanar.

El amar es algo natural y no podemos apagar el amor por otra persona como si se tratara de un botón. A través del estudio, la práctica con mis pacientes y por mis vivencias personales, he aprendido que para desenamorarse de una ex pareja la única solución eficiente es enamorase de uno o de una misma, y con ese amor propio intentar llenar el vacío. Las personas no se olvidan, se superan y si quieres superar a tu ex debes comenzar a enfocarte en ti y en la persona que quieres ser cuando este proceso termine.

A pesar de especializarme en rupturas, estoy completamente segura que no hay un remedio rápido. El enamorarse de una o de uno mismo no es un proceso que tome poco tiempo y en muchos casos tampoco resulta ser tan sencillo. Así como nadar en mar abierto, al principio te costará mucho trabajo, eventualmente tus brazadas serán más fáciles, de vez en cuando habrá olas grandes y desafiantes que podrán darte la sensación de retroceso, pero si continúas braceando siempre lograrás llegar a la costa, a salvo.

Es probable que en repetidas ocasiones la vida te lance nuevamente al mar del desamor, pero cada vez tendrás más herramientas y más experiencia para nadar en dirección al amor propio y superar a tu ex.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario