Apenas la semana pasada en una entrevista me pidieron hablar de “Cómo cumplir nuestras metas”, y coíncidentemente el fin de semana mientras platicaba con una de mis mejores amigas surgió la pregunta – ¿Qué haz hecho diferente desde que comenzó la pandemia? –  y tras contarle sobre mis cambios me pidió escribirle un mensaje en Whatsapp describiendo paso a paso cómo gano mi mañana y cómo estructuro mi día para poder lograr mis objetivos.

Lo que me llama la atención es que nunca pensé que alguien me haría ese tipo de preguntas porque nunca me consideré como una persona que podría motivar a alguien más en cuanto a un tema de productividad, puede ser por el síndrome del impostor con el que he vivido la mayoría de mi vida, pero ese es tema para otro artículo. Así es que reflexionando en mi rutina diaria pensé en compartirla con ustedes porque podría ser que más de una persona (esa persona siendo mi amiga Viv) pueda beneficiarse de esta información.

Como lo he platicado antes, a mí me encanta filosofar y en gran parte lo hago sola o con mis pacientes en sesión. Con los libros que he leído desde que comenzó la pandemia y el trabajo que mis pacientes me han permitido hacer en sesión, he llegado a la conclusión que definitivamente somos seres emocionales y espirituales, pero al mismo tiempo también somos seres físicos, nuestro cuerpo es como una máquina. Si sabemos operar esta máquina podemos ahorrarnos en gran medida la “lucha” por cumplir lo que deseamos. Puede ser desde dejar de sentir depresión, conseguir el trabajo de nuestros sueños o correr ese maratón que siempre hemos deseado. 

La parte mecánica de nuestro ser es nuestro cuerpo y opera en gran parte de forma química y por hábitos. Todo empieza en uno de los órganos más fascinantes que tenemos, el cerebro. El cerebro es comodino y va a intentar ahorrar energía mental basando entre el 40% y 95% de nuestras acciones en hábitos. Cada quien tiene la capacidad de programar sus hábitos a su antojo con un poco de técnica y perseverancia, por lo que debemos cuidar lo que consumimos y las decisiones que tomamos todos los días, ya que todo lo que hagamos estará dictando a nuestro cuerpo cómo operar.

Existen muchos estudios que hablan sobre la importancia de ganar nuestra mañana y hoy les voy a compartir las 6 cosas que yo hago para ganar la mía. Llevo haciéndolo casi un año y es impresionante lo que he logrado con solo incorporar estos hábitos al despertar:

1.- Desenchúfate: muchas veces lo primero que hacemos al despertar es checar nuestro celular. Es más, la mayoría de las personas dormimos al lado de él. Checamos mensajes, correos electrónicos y hasta redes sociales tan pronto como abrimos los ojos. O sea que desde que despertamos estamos bombardeando a nuestro cerebro con información y empieza la corredera. Te invito a pausar, te invito a que los primeros 30 minutos del día no revises tu celular. En los siguientes 4 puntos explico todo lo que hago cada mañana antes de revisar mi teléfono.

2.- Agradece y dale intención a tu día: en mi mesita de noche desde la noche anterior dejo preparado mi cuaderno donde al abrir los ojos lo primero que hago es escribir 3 cosas por las que me siento agradecida (por ejemplo: el tener una cama donde puedo descansar, la llamada con alguna persona que quiero o lo bien que reaccionan mis piernas y me permiten correr), seguido escribo tres intenciones para mi día (por ejemplo: estar totalmente presente con las personas que conviva, esforzarme y disfrutar el ejercicio o escribir este artículo) y por último una afirmación positiva (estas las comparto todas las mañana en las historias de mi Instagram @eva_latapi).

3.- Medita: justamente esta mañana amanecí angustiada y desde que desperté mi cabeza estaba buscando todas las cosas que pude haber hecho mal. Siempre la noche anterior dejo preparada la meditación que haré al despertar. Así que me puse en posición para meditar y me permití estar presente. Me relajé de tal manera que no había pensando en cómo desperté esta mañana hasta ahora que lo escribo. Yo medito entre 15-20 minutos todas las mañanas.

4.- Hidrátate: como decía anteriormente, nuestro cuerpo es en gran parte química, además de que más del 70% del mismo es agua. Pensemos que nuestro cuerpo lleva deshidratado las horas que hemos dormido. Yo tomo un litro de agua a temperatura ambiente después de meditar, lo dejo preparado una noche antes. Me gusta pensar que es un abrazo para mis órganos y es la manera en la que les agradezco todo lo que hacen por mí, además tiene muchísimos beneficios para la salud.

5.- Haz la cama: múltiples estudios demuestran que el hacer la cama en la mañana da una sensación de logro y fortalece nuestra autoestima. Además es muy bonito entrar a la habitación y que nos espere una cama tendida. Después de tender mi cama reviso mi celular. Veo los mensajes que me pudieron haber mandado y subo información en las redes sociales. Me preparo para el último punto que hago todas las mañanas de lunes a sábado.

6.- Mueve tu cuerpo: yo me ejercito en la mañana porque de esta forma no hay manera que mi cerebro me quiera convencer de “ estas muy ocupada para entrenar”. El primer paciente del día lo tengo a las 9 de la mañana por lo que a mí me gusta llegar a correr antes de que salga el sol. Una sensación de logro muy bonita para mí es ver el amanecer en la pista mientras corro. También dejo absolutamente todo preparado una noche antes; mis tennis, la ropa que voy a usar, mis audífonos, una toalla e inclusive los suplementos que tomo antes de hacer ejercicio. Ejercitarme al despertar es lo que más me sirve porque de lo contrario mi cabeza es extremadamente hábil y puede convencerse fácilmente de que mejor “empiece mañana”.

A pesar de que el paso 6 solo lo hago de lunes a sábado, los primeros 5 pasos los hago de lunes a domingo. Cuando estamos adoptando un nuevo hábito podemos hacerlo mucho más fácil si dejamos todo preparado con anticipación. Como lo comento en los puntos pertinentes, yo dejo todo preparado para no sabotearme en la mañana, ya que es muy fácil dejar de hacer estas cosas por el más mínimo pretexto. Una noche antes, me gusta pensar que estoy dejando todo listo para la Eva del mañana y que ella me lo va a agradecer y así es como sucede, en cuanto abro los ojos puedo irme beneficiando paso a paso de las cosas que dejé preparadas una noche antes, sintiéndome agradecida de haberlo hecho.

Me gusta mucho leer e investigar sobre los hábitos y la capacidad que tenemos para programar nuestro cerebro y que nos permita vivir la vida que en verdad queremos. Después de haber sido una persona a quien describían como “sedentaria” (definición que yo también me compré), decidí autodefinirme de forma que me sintiera empoderada.

Adoptando estos hábitos también me recuerdo a mí misma que puedo lograr todo lo que me proponga, aunque en un inicio me cueste trabajo. Pienso que el secreto está en la persistencia y justo hoy escuché esta gran frase con la que me gustaría cerrar el tema:

“Por suerte, la persistencia es un gran sustituto para el talento.”

– Steve Martin

Si te interesa leer las afirmaciones que menciono en el punto número dos, puedes encontrarme en Instagram como @eva_latapi y en Facebook como Eva Latapi. También hablo de estos y otros temas en mi podcast “Supéralo Por Favor” donde todos los miércoles subo un nuevo episodio que puedes escuchar en Spotify, Apple Podcast y Youtube.

De todos modos nos leemos el próximo viernes aquí, en mi blog, para otro artículo. 

Gracias por leerme.