Después de una sesión con un paciente la semana pasada, no pude evitar preguntarme –¿Por qué nos aferramos a aquello que sabemos que no nos hace bien, pero nos cuesta trabajo soltar? –

Mucho de lo que escribo en este blog y de lo que comparto en redes o en mi podcast, son cosas que yo misma necesito escuchar o leer y por lo general busco respuestas a mis propias preguntas a través de la escritura. Después de filosofar en esta pregunta durante el fin de semana y buscar algunas respuestas en uno de los libros que estoy leyendo, The Art of Impossible: A Peak Performance Primer de Steven Kotler (recomendación de mi hermano Pablo y recomendación mía para ustedes),  logré darme cuenta que la gran mayoría de las veces, lo que nos hace aferrarnos a las cosas es el miedo. 

El miedo es un fenómeno que vamos a sentir tú, yo e inclusive cualquier persona a quien consideremos valiente; porque la valentía no es la ausencia del miedo, sino hacer las cosas a pesar del miedo. En su libro, Kotler menciona a Kristen Ulmer, una atleta de alto rendimiento en esquí extremo y autora del libro The Art of Fear, quien ha estudiado extensivamente el miedo y dice que lejos de hacer las cosas con miedo, hay que hacerlas por el miedo y hace una invitación a que el miedo sea aquello que nos impulse a hacer las cosas para de esa forma lograr hacer las paces con él.

El miedo a soltar y a dar el siguiente paso, es producto de la manera en la que nuestro cerebro está configurado. Lo he dicho con anterioridad, el cerebro no está diseñado para hacernos felices, sino para ayudarnos a sobrevivir y para esto, el cerebro va a pensar en todos los posibles escenarios fatalistas si nos atrevemos a dar ese paso que tanto tememos. Nos aferramos a personas, situaciones, trabajos o circunstancias porque nos aterra lo que pudiera pasar si todo sale mal. El miedo viene de la mano con la mentalidad de carencia, de pensar que no hay suficiente para todo el mundo y que si salimos de nuestra zona de confort y todo sale mal, nos quedaremos sin nada. Y “nada” es el lugar que nuestro cerebro intenta evitar a toda costa, porque en la “nada” también hay dolor y bien dicen los budistas, que todas nuestras decisiones están orientadas a evitar el sufrimiento.

Lo contrario al miedo, no es la valentía. Lo contrario al miedo es la confianza. La confianza en que las cosas eventualmente se acomodarán, que si hay dolor en el camino este eventualmente pasará y sobre todo, confianza en nosotras y nosotros mismos. Brené Brown, una de mis autoras favoritas, estudia el coraje y la vulnerabilidad como dos caras de la misma moneda. El permitirnos ser vulnerables no es debilidad, es valentía, y soltar aquello que nos da “seguridad” para mostrarnos completamente vulnerables es de valientes. 

Se me viene a la mente una analogía que me contaba mi papá sobre las langostas. Las langostas son animales blandos que viven en conchas rígidas que no se expanden. Sin embargo, cuando la langosta se siente incómoda, deja la cáscara para producir una nueva concha. Cuando la langosta sale de la concha anterior, queda completamente desprotegida y vulnerable, sin embargo sale para formar una concha más grande y poder seguir creciendo.

El concepto de soltar para poder recibir, es una invitación a que sueltes esa concha en la que ya no cabes, y a que no te quedes en ese lugar donde no puedes crecer solo porque el miedo te detiene. También es un recordatorio de que la vida es muy corta y además de pasar muy rápido, nadie la tiene comprada.

Para recordarnos nuestra mortalidad no hay un contexto más claro que el actual, hemos vivido una pandemia desde hace casi un año, una situación que se ha llevado a personas sanas que muy probablemente seguirían aquí de no ser por la crisis sanitaria que vivimos a nivel mundial. Y si la vida es tan corta y el miedo no es más que un mentiroso ¿por qué no nos atrevemos a soltar eso donde ya no cabemos?, ¿qué estamos esperando para dar ese paso, para dar las gracias y soltar eso que no nos suma? 

Me despido y los dejo con esta reflexión. 

Recuerda que si te interesan estos temas, te recomiendo escuchar mi podcast “Supéralo Por Favor” donde saco un episodio nuevo todos los miércoles y puedes escuchar por Spotify, Apple Podcast o Youtube. De todos modos nos leemos aquí el próximo viernes para un nuevo artículo a este blog.