Una de las razones por las que más nos cuesta trabajo avanzar en los proyectos y cumplir nuestras metas son las distracciones digitales. Vivimos en una era donde nuestro celular y las notificaciones en la computadora son una distracción muy demandante. Recuerdo que cuando era niña y apenas empezaban a existir los celulares, las llamadas eran a los teléfonos fijos. Inclusive recuerdo que había una libreta donde se anotaba el número y el mensaje de las persona que no había podido localizar a la persona que buscaba. Al llegar a casa la persona revisaba la libreta y decidía si regresaba la llamada en ese momento o al día siguiente (inclusive tal vez nunca).

Hoy en día, en la era de los mensajes instantáneos, quienes nos quieran localizar, tienen acceso inmediato a nosotras y nosotros a través de múltiples medios y apps, inclusive podemos ver si ya han recibido nuestro mensaje y si han decidido dejarnos en “visto”.

Como terapeuta relacional he trabajado infinidad de problemas en los que las relaciones (no únicamente de pareja, sino en general) se han visto afectadas por la comunicación que se transmite y es interpretada a través de los mensajes instantáneos. 

Por alguna razón sentimos que le debemos una respuesta inmediata a quien nos busca y de la misma manera pensamos que las personas a quienes buscamos nos la deben, sobretodo si están “en línea”. Esto provoca que nos ofendamos al no obtener una respuesta inmediata, ya que lo sentimos como una forma de rechazo, creando una dinámica que personalmente no creo que favorezca a las relaciones interpersonales. 

Llevo unos meses reflexionando en esto y me he permitido recordar que en estricto sentido, yo no le debo una respuesta a nadie y de igual forma nadie me debe una respuesta a mí. Me he liberado de la presión de responder lo antes posible a aquellas personas que me escriben y he de confesar que el resultado me ha venido muy bien, aunque, por supuesto hay a quienes no les ha parecido esta postura y consideran una falta de respeto que mi respuesta no sea inmediata o inclusive, si así lo decido, que tarde un par de días en responderles. 

Te invito a reflexionar, ¿por qué debemos de responder de forma inmediata? ¿por qué creemos que alguien nos debe una respuesta únicamente porque leyó lo que hemos mandado? ¿cuánto tiempo perdemos por estar respondiendo los mensajes que recibimos?

Uno de mis pacientes es arquitecto y en su día a día debe atender tanto el área de trato directo con sus clientes, como el área creativa, diseñando planos. Su trabajo fluctúa constantemente entre responder los mensajes o llamadas de sus clientes, y diseñar los proyectos de esos mismos clientes. Con tal de poder responder y estar al tanto de las necesidades de cada proyecto durante el día, optó por sacrificar sus horas de sueño para trabajar en la parte creativa ya que en las noches nadie le busca y puede diseñar “en paz”. 

Considerando que en promedio tardamos hasta 23 minutos para poder volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo después de una interrupción o una distracción ¿cuánto tiempo creativo perdemos en estos lapsos? ¿cuánto tiempo de creación pierde mi paciente por las distracciones de sus clientes?

Inmensamente inspirada por el trabajo que hemos hecho en terapia, he reflexionado más en este asunto y lo he compartido con él. El resultado fue un plan de trabajo en el que pone en modo avión su celular, apaga las notificaciones de su computadora y se concentra en crear por una hora y media en bloques de la Técnica de Pomodoro, que consiste de 25 minutos de trabajo sin distracciones y cinco minutos para descansar, caminar, ir al baño o tomar agua, pero por ningún motivo utilizar el celular. Después de tres de estos bloques utiliza un bloque de 25 minutos para revisar su celular, correo, mensajes e inclusive darse una vuelta por las redes sociales. Me ha sorprendido cómo el estrés ha disminuido considerablemente en mi paciente y lo productivo que me ha reportado que se ha sentido. Este es un caso tangible en el que con resultados laborales, se puede ver el efecto de dejar a un lado las distracciones digitales, demostrando que también es un método muy útil para permitirnos estar en el momento presente y disfrutar a las personas que tenemos frente a nosotras y nosotros, así como para poder conectar de forma individual en nuestro tiempo a solas.

Te invito a que te permitas no estar disponible y que todo ese tiempo que dedicas para los y las demás a través de tus dispositivos digitales, mejor lo utilices para ti, tus proyectos y la gente que está presente contigo. Porque al final del día no le debes nada a nadie y tampoco les debes una respuesta inmediata. Normalicemos el responder o contactar a quien nos busca cuando podamos y queramos, ya que la mayoría de las veces que intentan contactarnos no es para una emergencia que merezca sacrificar nuestras prioridades.

Recuerda que si te interesan estos temas puedes escuchar mi podcast “Supéralo Por Favor” disponible en todas las plataformas digitales de audio, de todos modos nos leemos el próximo viernes en un artículo más aquí, en mi blog.