Hay días que son más difíciles que otros. También hay temporadas que son más difíciles que otras. Lo que he aprendido es que por más difícil que sea el día hay momentos de plenitud y que por más difícil que sea la temporada hay días que son buenos.

Dicho esto, me gustaría normalizar el tener un día difícil o un día desagradable. Por más plena que me he sentido en esta etapa de mi vida, hay días que me cuestan trabajo y me pesan. Pareciera que está mal no estar bien absolutamente todo el tiempo, pero todas y todos vamos a tener días más placenteros que otros, eso es un hecho. 

Hace tres semanas tuve un día que pareciera que mi único enfoque eran las cosas malas que pasaban. Me desperté como siempre a las cinco de la mañana y no quería levantarme, me sentía baja de ánimo y de energía, pero con todo el pesar del mundo me desperté. También como todos los días, los primeros veinte minutos despierta los dediqué a meditar y mientras meditaba en flor de loto en mi balcón, mi perrita por alguna extraña razón pensó que sería buena idea brincarme a las piernas para acostarse en mí. Me enojé tanto por esa acción inesperada que me costó mucho trabajo volver a concentrarme y relajarme (aunque ahora me da risa el recuerdo y el posible susto que ella se llevó con mi reacción). Llegué a correr y mis audífonos no se habían cargado, tuve que correr una hora en silencio y estoy segura que cada uno de los 60 minutos me estuve quejando mentalmente. Al llegar a mi casa mi vecina le pegó a mi carro. Eran las 9 a.m. y ya sentía que esas primeras horas del día habían durado semanas.

Me di cuenta que tenía una pésima actitud y no podía seguir así, necesitaba pausar y pensar. Decidí detenerme y reconocer que no estaba teniendo un buen día. Independientemente de los sucesos desafortunados, me había despertado de malas y un tanto triste. Así que me permití sentirme así y reconocer que hay días que cuestan más trabajo y eso está bien. Ese definitivamente no era el primero, ni último día desagradable en mi vida. Así es que me di chance de tener un mal día, e hice algunas reflexiones que me dije a mí misma para sobrellevarlo y hoy se las comparto:

1.- Todo es pasajero: los momentos, días, o temporadas desagradables no vienen para quedarse. Están de paso (así como los momentos agradables también). Por más difícil que tu día sea, únicamente tiene 24 horas para suceder y después pasa. Me gusta usar la analogía de los cólicos menstruales (o los calambres musculares, en caso de que no tengas útero), que son inmensamente desagradables, pero son solo instantes. Por más mal que te la estés pasando, los peores momentos solo vienen, incomodan y se van.

2.- Todo es cuestión de narrativa: nuestra realidad está basada en la narrativa que nos contamos de la misma. Si continuamente estamos en espiral con la interpretación de nuestro día, solo logramos hacerlo más pesado. A mí me sirve pensar que esos días me permiten valorar los días agradables y que en vez de ser “días malos” con “días que me están formando el carácter”.

3.- Se vale pedir ayuda: este es el punto que más trabajo me cuesta, poder decir que la estoy pasando mal y que necesito ayuda. Con ayuda no me refiero a que buscarla necesariamente desaparecerá el día incómodo, pero es bonito tener compañía en los momentos desagradables.

4.- Ponle una intención: este punto me da la sensación de que tengo voz y voto en como me siento. Por lo que los días que me cuestan más trabajo, me propongo a encontrar momentos en los que me pueda divertir o pausar. No me fuerzo a tener un buen día, me permito tener un día que no me sienta bien. Sin embargo, me permito tener la curiosidad de tener momentos agradables que me alegren un momento.

Estas son las reflexiones a las que he llegado al analizar los días que me cuestan más trabajo. No lucho contra ellos para que dejen de ser malos, ni tampoco me fuerzo a tener un gran día, porque la verdad es que no pasa nada, está bien no estar bien y no tendríamos por qué tener puros días maravillosos. Normalicemos el no sentirse al 100% todos los días, pues en ocasiones simplemente despertaremos sin sentirnos bien o habrá circunstancias fuera de nuestro control que no nos permitirán tener el mejor de los días.

Recuerda que si te interesan estos temas puedes escuchar mi podcast “Supéralo Por Favor” disponible en todas las plataformas digitales de audio, de todos modos nos leemos el próximo viernes en un artículo más aquí, en mi blog.