Hace unos días mientras platicaba con mi hermano Pablo, me recomendó escuchar el episodio sobre “El Duelo” del Podcast de Ram Dass, quien fue un importante maestro espiritual, y en ese episodio menciona una frase que me ha dejado pensando desde entonces:

“El duelo es la revelación de la pérdida de un sueño”.

A lo largo de los últimos 11 años he estudiado el duelo y he trabajado con él tanto de forma individual como profesional. Sin embargo durante todos estos años yo misma había estado buscando una respuesta y esa frase de Ram Dass me dejó con una sensación de haberla respondido.

El duelo es pantanoso, confuso y no es lineal. Lo atribuimos a las pérdidas más significativas, pero en realidad está presente todos los días de nuestra vida. Puede ser por pérdidas muy importantes, por pequeños detalles que nos duele perder, por pérdidas inmediatas o por pérdidas que tenemos de forma paulatina. 

Pienso en los y las pacientes con quienes he trabajado que han perdido hijos o hijas y puedo ver la pérdida de ese sueño del que habla Ram Dass. El sueño de verles crecer y todas las ilusiones que se van tejiendo inclusive antes de un embarazo. También veo la pérdida de un sueño cuando las parejas terminan una relación que construyeron con toda la ilusión y la esperanza del futuro, y cuando vienen a terapia me presentan los pedazos de ese sueño que alguna vez tuvieron. 

Me atrevo a decir que en la vida vamos creando nuestra identidad alrededor de estos sueños, y cuando mueren, cuando se pierden, se pierden con ellos nuestra identidad y debemos crear una nueva. Como el padre que perdió a su hijo en unas vacaciones y de pronto deja de ser “el padre de…” o como una amiga que toda la vida fue conocida como la “hija de…” y perdió a su papá en la pandemia; o esa pareja que a pesar de haber tenido una identidad individual, compartían un “nosotros” o “nosotras”. El duelo es el resultado de la pérdida, la pérdida de identidad, la pérdida de los planes a futuro, la pérdida de la acumulación de nuevos recuerdos, o de ese idioma que solo se hablaba con esa persona que se ha perdido.

El duelo, duele y a pesar de tener un inmenso respeto por él, la verdad es que no me gusta atravesarlo ni ver a las personas que quiero en el proceso de hacerlo, sin embargo, al mismo tiempo estoy consciente de la maravillosa transformación que trae con él. El duelo es esa tormenta de arena de la que habla Haruki Marikami cuando habla del destino:

A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Y realmente tendrás que superar esa violenta, metafísica y simbólica tormenta. No importa cuán metafísica o simbólica pueda ser, no te equivoques al respecto: te cortará la piel como mil hojas de afeitar. La gente sangrará allí y tú también sangrarás. Sangre roja y caliente. Esa sangre caerá en tus manos, tu propia sangre y la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

La tormenta de la que habla Marikami, también nos dará la sensación que es algo que solo nos pasa a nosotros o nosotras, y la razón de esa sensación es que el duelo es personal e individual y cada quien lo elaborará de una manera diferente.

Me gusta utilizar a ambos autores para hablar del duelo a partir de diferentes visiones, y lograr un entendimiento más amplio de un tema que todas y todos vamos a atravesar en algún momento mientras estemos en vida.


Si te interesan estos temas me puedes encontrar en Instagram como @eva_latapi o puedes escuchar mi Podcast en Youtube, Spotify o Apple Podcast. Te recomiendo ampliamente el episodio “Supera el miedo a hablar de la muerte” o “El proceso después de cortar” si quieres saber más sobre el duelo. Nos leemos la próxima semana con un nuevo artículo.