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Después de una sesión con un paciente la semana pasada, no pude evitar preguntarme –¿Por qué nos aferramos a aquello que sabemos que no nos hace bien, pero nos cuesta trabajo soltar? –

Mucho de lo que escribo en este blog y de lo que comparto en redes o en mi podcast, son cosas que yo misma necesito escuchar o leer y por lo general busco respuestas a mis propias preguntas a través de la escritura. Después de filosofar en esta pregunta durante el fin de semana y buscar algunas respuestas en uno de los libros que estoy leyendo, The Art of Impossible: A Peak Performance Primer de Steven Kotler (recomendación de mi hermano Pablo y recomendación mía para ustedes),  logré darme cuenta que la gran mayoría de las veces, lo que nos hace aferrarnos a las cosas es el miedo. 

El miedo es un fenómeno que vamos a sentir tú, yo e inclusive cualquier persona a quien consideremos valiente; porque la valentía no es la ausencia del miedo, sino hacer las cosas a pesar del miedo. En su libro, Kotler menciona a Kristen Ulmer, una atleta de alto rendimiento en esquí extremo y autora del libro The Art of Fear, quien ha estudiado extensivamente el miedo y dice que lejos de hacer las cosas con miedo, hay que hacerlas por el miedo y hace una invitación a que el miedo sea aquello que nos impulse a hacer las cosas para de esa forma lograr hacer las paces con él.

El miedo a soltar y a dar el siguiente paso, es producto de la manera en la que nuestro cerebro está configurado. Lo he dicho con anterioridad, el cerebro no está diseñado para hacernos felices, sino para ayudarnos a sobrevivir y para esto, el cerebro va a pensar en todos los posibles escenarios fatalistas si nos atrevemos a dar ese paso que tanto tememos. Nos aferramos a personas, situaciones, trabajos o circunstancias porque nos aterra lo que pudiera pasar si todo sale mal. El miedo viene de la mano con la mentalidad de carencia, de pensar que no hay suficiente para todo el mundo y que si salimos de nuestra zona de confort y todo sale mal, nos quedaremos sin nada. Y “nada” es el lugar que nuestro cerebro intenta evitar a toda costa, porque en la “nada” también hay dolor y bien dicen los budistas, que todas nuestras decisiones están orientadas a evitar el sufrimiento.

Lo contrario al miedo, no es la valentía. Lo contrario al miedo es la confianza. La confianza en que las cosas eventualmente se acomodarán, que si hay dolor en el camino este eventualmente pasará y sobre todo, confianza en nosotras y nosotros mismos. Brené Brown, una de mis autoras favoritas, estudia el coraje y la vulnerabilidad como dos caras de la misma moneda. El permitirnos ser vulnerables no es debilidad, es valentía, y soltar aquello que nos da “seguridad” para mostrarnos completamente vulnerables es de valientes. 

Se me viene a la mente una analogía que me contaba mi papá sobre las langostas. Las langostas son animales blandos que viven en conchas rígidas que no se expanden. Sin embargo, cuando la langosta se siente incómoda, deja la cáscara para producir una nueva concha. Cuando la langosta sale de la concha anterior, queda completamente desprotegida y vulnerable, sin embargo sale para formar una concha más grande y poder seguir creciendo.

El concepto de soltar para poder recibir, es una invitación a que sueltes esa concha en la que ya no cabes, y a que no te quedes en ese lugar donde no puedes crecer solo porque el miedo te detiene. También es un recordatorio de que la vida es muy corta y además de pasar muy rápido, nadie la tiene comprada.

Para recordarnos nuestra mortalidad no hay un contexto más claro que el actual, hemos vivido una pandemia desde hace casi un año, una situación que se ha llevado a personas sanas que muy probablemente seguirían aquí de no ser por la crisis sanitaria que vivimos a nivel mundial. Y si la vida es tan corta y el miedo no es más que un mentiroso ¿por qué no nos atrevemos a soltar eso donde ya no cabemos?, ¿qué estamos esperando para dar ese paso, para dar las gracias y soltar eso que no nos suma? 

Me despido y los dejo con esta reflexión. 

Recuerda que si te interesan estos temas, te recomiendo escuchar mi podcast “Supéralo Por Favor” donde saco un episodio nuevo todos los miércoles y puedes escuchar por Spotify, Apple Podcast o Youtube. De todos modos nos leemos aquí el próximo viernes para un nuevo artículo a este blog. 

Apenas la semana pasada en una entrevista me pidieron hablar de “Cómo cumplir nuestras metas”, y coíncidentemente el fin de semana mientras platicaba con una de mis mejores amigas surgió la pregunta – ¿Qué haz hecho diferente desde que comenzó la pandemia? –  y tras contarle sobre mis cambios me pidió escribirle un mensaje en Whatsapp describiendo paso a paso cómo gano mi mañana y cómo estructuro mi día para poder lograr mis objetivos.

Lo que me llama la atención es que nunca pensé que alguien me haría ese tipo de preguntas porque nunca me consideré como una persona que podría motivar a alguien más en cuanto a un tema de productividad, puede ser por el síndrome del impostor con el que he vivido la mayoría de mi vida, pero ese es tema para otro artículo. Así es que reflexionando en mi rutina diaria pensé en compartirla con ustedes porque podría ser que más de una persona (esa persona siendo mi amiga Viv) pueda beneficiarse de esta información.

Como lo he platicado antes, a mí me encanta filosofar y en gran parte lo hago sola o con mis pacientes en sesión. Con los libros que he leído desde que comenzó la pandemia y el trabajo que mis pacientes me han permitido hacer en sesión, he llegado a la conclusión que definitivamente somos seres emocionales y espirituales, pero al mismo tiempo también somos seres físicos, nuestro cuerpo es como una máquina. Si sabemos operar esta máquina podemos ahorrarnos en gran medida la “lucha” por cumplir lo que deseamos. Puede ser desde dejar de sentir depresión, conseguir el trabajo de nuestros sueños o correr ese maratón que siempre hemos deseado. 

La parte mecánica de nuestro ser es nuestro cuerpo y opera en gran parte de forma química y por hábitos. Todo empieza en uno de los órganos más fascinantes que tenemos, el cerebro. El cerebro es comodino y va a intentar ahorrar energía mental basando entre el 40% y 95% de nuestras acciones en hábitos. Cada quien tiene la capacidad de programar sus hábitos a su antojo con un poco de técnica y perseverancia, por lo que debemos cuidar lo que consumimos y las decisiones que tomamos todos los días, ya que todo lo que hagamos estará dictando a nuestro cuerpo cómo operar.

Existen muchos estudios que hablan sobre la importancia de ganar nuestra mañana y hoy les voy a compartir las 6 cosas que yo hago para ganar la mía. Llevo haciéndolo casi un año y es impresionante lo que he logrado con solo incorporar estos hábitos al despertar:

1.- Desenchúfate: muchas veces lo primero que hacemos al despertar es checar nuestro celular. Es más, la mayoría de las personas dormimos al lado de él. Checamos mensajes, correos electrónicos y hasta redes sociales tan pronto como abrimos los ojos. O sea que desde que despertamos estamos bombardeando a nuestro cerebro con información y empieza la corredera. Te invito a pausar, te invito a que los primeros 30 minutos del día no revises tu celular. En los siguientes 4 puntos explico todo lo que hago cada mañana antes de revisar mi teléfono.

2.- Agradece y dale intención a tu día: en mi mesita de noche desde la noche anterior dejo preparado mi cuaderno donde al abrir los ojos lo primero que hago es escribir 3 cosas por las que me siento agradecida (por ejemplo: el tener una cama donde puedo descansar, la llamada con alguna persona que quiero o lo bien que reaccionan mis piernas y me permiten correr), seguido escribo tres intenciones para mi día (por ejemplo: estar totalmente presente con las personas que conviva, esforzarme y disfrutar el ejercicio o escribir este artículo) y por último una afirmación positiva (estas las comparto todas las mañana en las historias de mi Instagram @eva_latapi).

3.- Medita: justamente esta mañana amanecí angustiada y desde que desperté mi cabeza estaba buscando todas las cosas que pude haber hecho mal. Siempre la noche anterior dejo preparada la meditación que haré al despertar. Así que me puse en posición para meditar y me permití estar presente. Me relajé de tal manera que no había pensando en cómo desperté esta mañana hasta ahora que lo escribo. Yo medito entre 15-20 minutos todas las mañanas.

4.- Hidrátate: como decía anteriormente, nuestro cuerpo es en gran parte química, además de que más del 70% del mismo es agua. Pensemos que nuestro cuerpo lleva deshidratado las horas que hemos dormido. Yo tomo un litro de agua a temperatura ambiente después de meditar, lo dejo preparado una noche antes. Me gusta pensar que es un abrazo para mis órganos y es la manera en la que les agradezco todo lo que hacen por mí, además tiene muchísimos beneficios para la salud.

5.- Haz la cama: múltiples estudios demuestran que el hacer la cama en la mañana da una sensación de logro y fortalece nuestra autoestima. Además es muy bonito entrar a la habitación y que nos espere una cama tendida. Después de tender mi cama reviso mi celular. Veo los mensajes que me pudieron haber mandado y subo información en las redes sociales. Me preparo para el último punto que hago todas las mañanas de lunes a sábado.

6.- Mueve tu cuerpo: yo me ejercito en la mañana porque de esta forma no hay manera que mi cerebro me quiera convencer de “ estas muy ocupada para entrenar”. El primer paciente del día lo tengo a las 9 de la mañana por lo que a mí me gusta llegar a correr antes de que salga el sol. Una sensación de logro muy bonita para mí es ver el amanecer en la pista mientras corro. También dejo absolutamente todo preparado una noche antes; mis tennis, la ropa que voy a usar, mis audífonos, una toalla e inclusive los suplementos que tomo antes de hacer ejercicio. Ejercitarme al despertar es lo que más me sirve porque de lo contrario mi cabeza es extremadamente hábil y puede convencerse fácilmente de que mejor “empiece mañana”.

A pesar de que el paso 6 solo lo hago de lunes a sábado, los primeros 5 pasos los hago de lunes a domingo. Cuando estamos adoptando un nuevo hábito podemos hacerlo mucho más fácil si dejamos todo preparado con anticipación. Como lo comento en los puntos pertinentes, yo dejo todo preparado para no sabotearme en la mañana, ya que es muy fácil dejar de hacer estas cosas por el más mínimo pretexto. Una noche antes, me gusta pensar que estoy dejando todo listo para la Eva del mañana y que ella me lo va a agradecer y así es como sucede, en cuanto abro los ojos puedo irme beneficiando paso a paso de las cosas que dejé preparadas una noche antes, sintiéndome agradecida de haberlo hecho.

Me gusta mucho leer e investigar sobre los hábitos y la capacidad que tenemos para programar nuestro cerebro y que nos permita vivir la vida que en verdad queremos. Después de haber sido una persona a quien describían como “sedentaria” (definición que yo también me compré), decidí autodefinirme de forma que me sintiera empoderada.

Adoptando estos hábitos también me recuerdo a mí misma que puedo lograr todo lo que me proponga, aunque en un inicio me cueste trabajo. Pienso que el secreto está en la persistencia y justo hoy escuché esta gran frase con la que me gustaría cerrar el tema:

“Por suerte, la persistencia es un gran sustituto para el talento.”

– Steve Martin

Si te interesa leer las afirmaciones que menciono en el punto número dos, puedes encontrarme en Instagram como @eva_latapi y en Facebook como Eva Latapi. También hablo de estos y otros temas en mi podcast “Supéralo Por Favor” donde todos los miércoles subo un nuevo episodio que puedes escuchar en Spotify, Apple Podcast y Youtube.

De todos modos nos leemos el próximo viernes aquí, en mi blog, para otro artículo. 

Gracias por leerme.

Si alguna vez hemos escuchado sobre la importancia del piso pélvico, probablemente lo relacionamos en automático con el embarazo o con la maternidad. Por lo común, las mujeres comenzamos a trabajar de forma necesaria nuestro piso pélvico cuando tenemos molestias o complicaciones, sin embargo, también es importante trabajarlo de manera preventiva si estás considerando ser madre. Pero ese no es el único fenómeno que pone en riesgo su fuerza, ni tampoco significa que el piso pélvico sólo nos es útil o necesario durante el embarazo.

Cuando comencé a interesarme por el tema, una amiga que ya es madre me preguntó –¿Por qué estás investigando ese tema si tú nunca has estado embarazada y no tienes problemas relacionados?–. 

En el artículo de hoy les voy a explicar la importancia del piso pélvico y su maravillosa función, incluido el papel tan importante que juega en nuestra vida sexual y algunos recursos de cómo fortalecerlo.

Puede ser que a estas alturas te estés preguntando – ¿Dónde está el piso pélvico? – o incluso – ¿Qué es el piso pélvico? –. Para explicarlo les comparto esta explicación que me gusta mucho de la fisioterapeuta Emily Heah;

Imagina una hamaca de músculos y ligamentos que se adhiere al hueso púbico (al frente); los huesos isquiones (los huesos de la pelvis con la que nos sentamos) a ambos lados; y al coxis en la parte posterior; este es el piso pélvico. Es un grupo de músculos y tejido conectivo que se encuentran en la base de la cavidad pélvica.

El piso pélvico es esta “hamaca” que va a detener tanto a la vejiga, al intestino y en caso de un embarazo, al feto en crecimiento; y funcionan como músculos centrales para sostener y estabilizar la columna. Está tan subestimada su importancia que se cree “normal” que una mujer embarazada tenga incontinencia urinaria (la pérdida involuntaria de orina) o dolores en la espalda durante un embarazo, pero eso muchas veces se debe a que la persona embarazada tiene un piso pélvico débil.


Como mencionaba, el embarazo no es lo único que puede debilitar el piso pélvico, ni tampoco es algo que únicamente se de con la edad. El piso pélvico se puede debilitar por muchas razones como puede ser la obesidad, cargar mucho peso, estreñimiento frecuente, cambios hormonales o inclusive estornudos y tos crónica.

El piso pélvico es una estructura de la que no valoramos su increíble función hasta que falla, por lo que, independientemente de la edad que se tenga o de los posibles planes de maternidad, se debe fortalecer y ejercitar rutinariamente. 

La Dra. Anna Cabeca, médica osteopática experta en menopausia y salud sexual, asegura que el tener un piso pélvico fuerte facilitará tener orgasmos más fuertes, ya que ayuda a aumentar la intensidad física durante la penetración vaginal.

El piso pélvico puede fortalecerse de diferentes formas. Puede ser por medio de ejercicios hipopresivos, ejercicios de Kegel o juguetes sexuales. A continuación les platico un poco más de cada uno.

Ejercicios Hipopresivos

Los hipopresivos son ejercicios a través de posturas y movimientos, los cuales no se recomiendan realizar durante el embarazo ya que podrían provocar contracciones prematuras. Tampoco se recomiendan para personas que padecen de hipertensión arterial, a menos de que sea junto con un o una profesional. 

Si te interesa este tema te recomiendo los hipopresivos de Wellness Grace a quien puedes encontrar tanto en su página web como en Instagram @hipopresivoswellnessgrace

Ejercicios de Kegel

Es uno de los recursos más utilizados. Consisten en contraer y liberar los músculos del piso pélvico para fortalecerlos.  Puedes comenzar contrayendo el piso pélvico mientras orinas y controlando la salida de la orina o también puedes utilizar bolas chinas u otros dispositivos como los que menciono a continuación.

Juguetes Sexuales

Si bien el producto del que les voy a hablar también tiene un fin fisioterapéutico, decidí llamar así a este apartado ya que lo pueden encontrar en La Dildería. Se trata de una versión tecnológica de las famosas bolas chinas, solo que tienen una variedad de pesos y funciones inteligentes increíbles. 

LUNA Smart Bead™ de Lelo: gracias a sus sensores táctiles que responden a tus movimientos, el dispositivo selecciona de forma automática la rutina de ejercicios Kegel más adecuada para ti. A medida que tu suelo pélvico se tonifica, LUNA Smart Bead™ te indicará uno de sus 5 niveles progresivos de ejercicios guiados por vibración. Su uso continuado te hará disfrutar de orgasmos más intensos y frecuentes.

Las LUNA Beads™ de Lelo Están disponibles en 2 tamaños –Classic y Mini–, permitiendo a todas las mujeres encontrar el tamaño adecuado para practicar el entrenamiento pélvico más eficaz. La elegante versión de LELO de las clásicas bolas ‘ben wa’ proporciona a las usuarias orgasmos más duraderos, más intensos y más fácilmente alcanzables, una reducción del riesgo de padecer incontinencia y otros problemas del suelo pélvico, así como una rápida recuperación del tono y de la elasticidad tras el parto. Asimismo, son el único sistema de ejercicios de Kegel que permite mezclar y combinar los pesos. Cada set incluye dos bolas de 28 g. y dos de 37 g. que pueden combinarse gracias al conector de silicona para crear rutinas de ejercicios personalizadas.

Ya sea que decidas hacerlo a través de gimnasia abdominal, únicamente contrayendo los músculos o con el uso de juguetes sexuales; al piso pélvico se le debe prestar mucha atención y fortalecerlo de forma rutinaria independientemente de tu edad o de si tienes planes de maternidad, ya que puede verse afectado y debilitado por diferentes circunstancias. Además los beneficios en la actividad sexual al mantener el piso pélvico ejercitado son sumamente recomendables.

Recuerda que si estos temas te interesan, puedes encontrarme en redes sociales en Instagram como @eva_latapi, en Facebook como Eva Latapi y todos los miércoles puedes escuchar mi podcast Supéralo Por Favor en Spotify, Apple Podcast o Youtube.

No necesitas motivación para cumplir tus Metas

No necesitas motivación

Todos los años cuando el reloj da las 12:00 a.m. del primero de enero nos aborda la sensación de que tenemos una nueva oportunidad para empezar de cero. Sentimos que tenemos la capacidad de poder cumplir todas esas cosas que no hemos hecho años anteriores y nos proponemos resoluciones que lograremos junto con el nuevo año. Nos fijamos metas y empezamos con toda la motivación, sin embargo 45 días después del año nuevo, la mayoría dejamos a un lado aquellas metas que hace tan sólo unas semanas nos mantenían andando.

Las estadísticas arrojan que para la segunda semana de febrero, el 80% de las personas se habrán dado por vencidas en sus propósitos de año nuevo. 

La realidad es que nadie nos enseña a establecer metas ni nos explican todo el esfuerzo que hará nuestro cerebro para mantenernos en nuestra zona de confort y no lograrlas. Buscamos motivación, pero esta se va apagando como una vela conforme van pasando los días. El motivo que nos hizo empezar comienza a perder fuerza y los pretextos y excusas pesan cada día más. 

Es común escuchar que lo que nos hace lograr los objetivos es la “motivación”, y hasta hace poco eso creía yo, sin embargo aprendí que la motivación es efímera y hasta cierto punto me atrevo a decir que es convenenciera, se aparece cuando quiere y sin deberla ni temerla hay días que simplemente no hay manera de encontrarla. Es por eso que debemos depender de algo más constante para lograr todas las metas que nos propongamos y eso definitivamente no es la motivación, sino la disciplina.

Uno de los recursos que podemos usar a nuestro favor es lo que nos contamos en la cabeza. Con anterioridad he hablado de la importancia del diálogo interno y las afirmaciones positivas. Son las historias que nos repetimos mentalmente lo que nos va a definir y nos dará nuestra identidad, por eso debemos cuidar lo que nos decimos y cómo nos expresamos de nosotras y nosotros mismos. Las palabras tienen un peso inmenso y como decía Facundo Cabral –Nunca digas no puedo, ni siquiera en broma porque el inconsciente no tiene sentido del humor y te lo recordará cada vez que lo intentes. –  Así es que si quieres lograr tus metas comienza cuidando tus palabras.

Por otro lado, hay algunos puntos que pueden ayudarnos a hacer las metas más fácilmente alcanzables. Es importante que nuestras metas tengan ciertas características a las que George T. Doran llama SMART Goals (o metas SMART por sus acrónimos en inglés).

Specific / Específico: Tu objetivo debe ser claro, directo y tener un resultado tangible. En lugar de decir “Me gustaría empezar a correr”, cambialo por “Voy a entrenar 3 veces a la semana por 14 semanas para poder correr 10km en mayo”

Measurable / Medible: ¿Puedes darle seguimiento al progreso de tu meta? ¿Qué resultado estás buscando para determinar que estás en el camino del éxito? En lugar de decir “Aprobaré mis materias”, intenta “Asistiré a mis clases programadas y entregaré mis tareas a tiempo cada semana”.

Achievable / Alcanzable: Piensa en los recursos que tienes actualmente, tu horario y las demandas de tu vida. ¿Dónde puedes hacer cambios para introducir este nuevo objetivo? En lugar de decir: “Simplemente no tengo tiempo para hacer ejercicio”, intenta: “Puedo despertarme 40 minutos más temprano lunes, miércoles y viernes y correr por media hora”. 

Relevant / Relevante: ¿Este objetivo está relacionado con tus valores? ¿Te importa? ¿Es importante para ti a largo plazo? Comprométete con un objetivo que realmente te apasione. En lugar de decir, “Bueno, puedo empezar a andar en bici porque me resulta fácil”, intenta encontrar algo más relevante como, “La persona que me gustaría ser en el futuro corre maratones y sé que el primer paso para lograrlo es correr tres veces por semana ”.

Timely / Oportuno: Establece un plazo para el logro de tu meta, no para completarla lo antes posible, sino para mantener el enfoque, el ánimo y la motivación. En lugar de decir “Algún día correré un maratón”, cámbialo por “Me inscribí al maratón de París del 17 de octubre de 2021. Tengo 10 meses para prepararme “.

Te invito a revisar los propósitos que te has planteado para este nuevo año. ¿Tienen estas características? Deseo de todo corazón que logres todos tus objetivos de este año y de los siguientes, deseo que logres fortalecer la disciplina, mejores tu diálogo interno y puedas crear metas SMART.

Amar es un acto de valentía

El rechazo en el amor es uno de los temas más recurrentes que trabajo en el consultorio. Ya sea porque una persona ha sido rechazada o porque teme ser rechazada en el amor.

El miedo al rechazo se manifiesta como temor a que la persona a la que amamos nos deje de amar, o temor de que el amor que sentimos por alguien nunca sea correspondido. Inclusive, he trabajado con personas que deciden no amar y protegerse a causa del miedo tan inmenso que tienen al rechazo. 

Amar es el acto de valentía más grande que hay, pero ¿qué pasa cuando nos atrevemos a amar y no sale como lo queríamos?, ¿qué pasa con el temible rechazo en el amor?, ¿y qué hacer cuando el amor no es correspondido?

Recuerdo la primera vez que mi amor fue rechazado, yo tenía 15 años y después de cortar y regresar varias veces, mi primer novio me paró en seco, mi primer novio me rechazó. No sólo estaba enamorado de alguien más, estaba enamorado de mi mejor amiga. Mi corazón se rompió en mil pedazos, pero gracias a Dios el corazón solo se nos rompe por primera vez una vez en la vida. Fue una experiencia tan enriquecedora que aún sigo aprendiendo de ese rechazo y los que le han seguido.

Por lo general vemos el rechazo en el amor como un fracaso y uno de los mitos más erróneos que existen, es que el fracaso es lo contrario al éxito y que es permanente, pero esto no es así. Mucho menos en el amor. A pesar de que el rechazo en el amor se siente como el fin, no lo es. Un corazón eventualmente sana y el amor siempre regresa.

Sin duda, lo mejor que nos puede pasar en la vida es amar y que este amor sea correspondido, pero lo segundo mejor que nos puede pasar es que este amor no sea correspondido. Debemos cambiar el concepto de rechazo por redirección, ya que en realidad lo que estamos perdiendo es meramente una idealización del futuro a la que nos aferramos. El rechazo nos ayuda a soltar esa idealización y nos redirecciona un paso más cerca de donde queremos llegar. 

Por otro lado, es fácil tomarnos el rechazo como algo personal. ¿Qué hice mal?, ¿qué me faltó?, ¿qué me sobró? La realidad es que no hay nada mal contigo y el que una persona no quiera estar a tu lado no dice nada de ti, sino de la otra persona. Tampoco hay que comprarnos la idea de que al rechazarte, esa persona se está perdiendo todo lo increíble que eres, porque a mí me han dicho eso y en algún lugar lo he leído y la idea no termina de convencerme. No me convence porque la manera en que las demás personas nos ven, no dice nada de nuestra persona, sino de lo que cada quien busca, quiere y proyecta en nosotras o nosotros. Seguramente todos somos increíbles de diferentes maneras, pero eso no significa que lo seamos para todas las personas. 

Como es costumbre, me encanta hablar en analogías y la manera en la que platico del rechazo con mis pacientes es con la analogía de una heladería. A mí, en lo personal me encanta el helado, puedo comerlo de cualquier sabor, aunque mi favorito es el de chocolate. Pero en ocasiones he llegado a la heladería con antojo de cualquier sabor, excepto de chocolate, ¿acaso podríamos decir que hay algo mal con el helado de chocolate?, claro que no, pero en ese momento no quiero chocolate, así como tampoco podríamos decir que hay algo mal con ningún otro sabor los días que sí elijo el de chocolate. Existen personas a las que en general ni siquiera les gusta el helado, pero eso no significa que haya algo mal con el helado. Solo hay gustos, necesidades, intereses, historias y demás factores que influyen en lo que cada persona quiere. 

Por lo que si a ti te han rechazado en el amor, mi recomendación es que no te aferres en que la otra persona vea tu valor para que tú puedas ver tu valor. No hay nada mal contigo porque alguien te rechaza o no te corresponde. El que una persona decida estar contigo o no, nada tiene que ver con tu valor. Es importante reconocer nuestro valor independientemente de si alguien más lo puede ver o no.

Si te interesa este tema, te recomiendo el episodio X de mi podcast “Supera el miedo al rechazo en el amor” que puedes escuchar en Spotify, Apple Podcast y Youtube. De todos modos aquí nos leemos la próxima semana en otro artículo.

Ritual para despedir el 2020

Quedan pocos días para despedir el 2020, sin duda un año que ha traído grandes retos y al mismo tiempo, grandes aprendizajes para muchos. 

Hablando con una de mis pacientes, comentamos cómo sus fiestas de fin de año con la familia serán muy diferentes este año, ya que debido a la pandemia y las medidas de salubridad, decidieron no salir a celebrar. Fue a partir de esta conversación que comentamos la posibilidad de idear un ritual para despedir el 2020. Un año que ha sido un gigante maestro para mí y para otras tantas personas con las que he podido platicar sobre los aprendizajes obtenidos estos últimos 12 meses. 

En redes sociales leo las quejas que han habido alrededor de este año, pero me niego a pensar que todo ha sido negativo, el 2020 ha traído muchísimo crecimiento para mí en diferentes áreas. Me gusta pensar que los sentimientos incómodos como el miedo, la tristeza y el enojo, son maestros que me dejan mucho aprendizaje, y así veo el paso del 2020 en mi vida. 

Así es que después de pensarlo por varios días y platicarlo con mis amigas, he decidido que el artículo de esta semana lo dedicaré a compartirles un ritual para despedir, honrar y agradecer a este gran maestro que ha sido el año 2020.

Ritual “Despidiendo el 2020”

Necesitarás:

– Hojas de papel

– Algo con que escribir

– Una vela, un incienso o un encendedor

– Música relajante

1.- Te recomiendo que comiences con una pequeña meditación. Cierra tus ojos, toma inhalaciones profundas por la nariz y exhala por la boca. Repite esto varias veces y centra tu atención por varios minutos en tu respiración, nota la sensación de llenitud cuando tus pulmones se llenan de aire y el vacío que sientes al liberarlo. Puede ser que decidas poner un temporizador con el tiempo que decides enfocarte en tu respiración.

2.- Gracias 2020: Escribe una carta como si de una persona se tratase ¿qué le dirías a este año que termina?, ¿qué le agradeces?, ¿qué le reprochas?, ¿qué le has aprendido?

3.- Yo libero: En una hoja nueva escribe todo lo que decides dejar ir junto con el año 2020. ¿Qué le pedirías que se lleve? Quizás un sentimiento que tienes atorado hacía alguna ex-pareja, algún miedo, algún dolor o tal vez, algo que te ha estado limitando. Al terminar esta sección escribe un mensaje al año 2020 pidiendo que se lleve todo esto.

4.- Yo abrazo: En otra hoja de papel haz una lista de todas las cosas que abrazas y decides quedarte de este año. Quizás conociste una parte de ti de la cual te enamoraste, tal vez alguna persona, alguna circunstancia. Reflexiona en todas aquellas cosas agradables y positivas que te trajo este año. ¿Qué abrazas de los regalos y crecimientos que te deja el 2020? Al terminar esta sección escribe un mensaje al 2020 agradeciendo y haciéndole saber que decides abrazar lo que has escrito en esta lista.

5.- Deja ir: Por último toma las hojas donde escribiste “La carta al 2020” y la lista “Yo libero” y con mucho cuidado prende esas hojas con el encendedor o la vela. Mientras observas como se quema tu lista y tu carta repite “Gracias, te libero y me libero”. 

La lista de todo lo que abrazas no la quemarás, sino por el contrario, esta hoja la guardarás en un lugar donde puedas revisitarla.

Este ritual lo puedes hacer de forma individual o en grupo. De querer hacerlo en grupo, te recomiendo lo siguiente:

1.- Círculo de la confianza: haz un círculo junto con las personas que llevan a cabo el ritual y tomando turnos compartan ¿qué agradecen al 2020?, ¿qué dejan ir junto con el fin de este año?, ¿qué deciden abrazar de este año?

2.- Al momento de quemar la carta de agradecimiento y la lista “yo libero” tomen turnos para hacerlo y repitan de forma conjunta “Gracias, te libero y me libero”

El año 2020 nos deja mucha enseñanza y mucho crecimiento personal, es momento de dejar ir todo aquello que puede haber causado malestar y permitirte abrazar aquello que agradeces y has disfrutado.

Este año he trabajado de forma más profunda el amor propio, tanto de manera personal, como al lado de mis pacientes. He quedado maravillada de atestiguar el impacto tan positivo que tiene el amor propio en diferentes áreas de la vida. En el intento de englobar todas las diferentes estrategias para poder fomentarlo y mantenerlo, he llegado a una conclusión y he creado “Los cuatro mandamientos del amor propio”. Son cuatro sencillos compromisos que he hecho conmigo misma y en los que trabajo todos los días. De igual forma, he invitado a mis pacientes y personas que escuchan mis pláticas a implementarlos en su vida diaria. 

1.- No criticarás: a diferencia de los otros tres mandamientos, este particularmente no lo extraje de ningún libro o investigación, está basado por completo en mi experiencia. 

El 80% de nuestros pensamientos tienden a ser negativos y por lo general rayan en la crueldad hacia nuestra propia persona. Me gusta decir que nadie nos conoce mejor que nuestra propia cabeza, y si le damos la oportunidad, es seguro que nos va a repetir todos nuestros defectos y carencias, sabiendo a la perfección cómo lastimarnos.

Sin saber el impacto tan grande que tendría en mi vida, comencé tomando la decisión consciente de no juzgar a mis pacientes. Mi intención era que sin importar lo que me compartieran en terapia yo les escucharía con compasión y sin emitir juicios. Al ver los efectos tan bonitos que esto tenía en la relación terapéutica, decidí trasladarlo a otras relaciones más cercanas, como a mi familia, mis amistades y mis compañeras de trabajo. Las relaciones mejoraron abismalmente y yo me sentía mejor. Actualmente estoy en el proceso de no juzgar a nadie y no involucrarme en conversaciones donde se juzgue o critique a alguien más.

Mi intención nunca fue beneficiarme en lo personal de este compromiso, sin embargo, comencé a notar que la voz dentro de mi cabeza, esa voz que constantemente me critica y me recuerda en cada oportunidad todos y cada uno de mis defectos, comenzó a perder volumen. Me di cuenta que entre menos juzgaba a las personas a mi alrededor, menos me juzgaba a mí misma. Hoy trabajo en esta práctica y la ejerzo ya no únicamente por las demás personas, sino de forma egoísta por el beneficio que he visto en mí.

2.- Tú te celebrarás: por alguna razón crecemos esperando la aprobación y apreciación de las demás personas para poder sentirnos bien con nosotros y nosotras mismas, incluso cuando se trata de nuestros méritos, pues nos hacen creer que celebrar nuestros propios logros nos hace personas soberbias y engreídas. 

No esperes que nadie más vea tus logros para poder sentirte bien con lo que haz hecho. No esperes lograr cosas gigantescas para permitirte sentir orgullo de tus éxitos. Por más pequeño que sea lo que has logrado, celébratelo, apláudetelo y disfrútalo. Esto no significa que te conformes y dejes de avanzar, más bien se trata de que te permitas sentir orgullo por eso que has logrado aunque no sea una gran hazaña. ¿Te lograste despertar más temprano hoy? ¡Felicidades! ¿Te atreviste a bajar la guardia y pedirle una disculpa a tu pareja? ¡Felicidades! ¿Dejaste el celular a un lado para disfrutar a tu hija o hijo? ¡Felicidades! ¿Lograste cortar esa relación tóxica que te estaba haciendo daño? ¡Felicidades! ¿Lograste hacer ejercicio por más cansancio o flojera que tenías? ¡Felicidades! 

No esperes tener el resultado final o hacer las cosas perfectas para poder decirte a ti mismo o misma –¡Felicidades! –. 

3.- No te comprarás: la comparación es la ladrona de la felicidad. Siempre habrá alguien más inteligente, con más belleza, con más carisma, con más dinero, con más éxito, con más… con más… con más que tú. De la misma forma tú siempre tendrás mucho más de algo ante los ojos de otras personas. 

Creer en ti no significa que te consideras mejor que las demás personas, para nada. Una persona que en verdad cree en sí y se quiere a sí misma no se siente mejor que nadie, sino que al reconocer su valor y autenticidad puede de la misma forma reconocer el valor y autenticidad de todas las personas que le rodean. 

Alguna vez escuché, que si las flores pudieran compararse entre sí, no lo harían. La rosa nunca querría verse como el tulipán y viceversa, porque cada una sabría que tiene belleza en su particularidad, y eso es lo que hace a un jardín de flores tan bello. Lo mismo debería pasar con las personas, debemos salir del molde y dejar de compararnos. Atrevámonos a ser quien en verdad somos y dejemos ser a las demás personas quien en verdad son. Muchas veces cuando no nos sentimos suficientes es porque nos estamos comparando. Detente y mejor toma un minuto para agradecerte y apreciar todo lo que ya eres. 

4.- Escogerás el amor sobre el miedo: independientemente de la decisión que debamos tomar, siempre podremos basarla en el amor o en la practicidad, que en verdad enmascara al miedo. Escoge siempre el amor. 

Inclusive en las relaciones interpersonales basa tus acciones en el amor hacía la otra persona, en la compasión y la confianza, pero principalmente en el amor a tu propia persona. No se trata de ser egoístas, es cuestión de cuidarnos y amarnos. Si buscas respeto en las otras personas, respétate tú. Si anhelas que las demás personas te escuchen, escúchate tú. No hay nada allá afuera que pueda darte eso que buscas que no puedas dártelo tú. 

La practicidad y el querer tener el control de todo, no son más que manifestaciones del miedo. Una de las formas más lindas de amor propio es soltar el miedo y confiar. Confiar en que las cosas se acomodarán sin necesidad de que las controlemos por completo y confiar en esa voz interior a la que llaman intuición, Dios o sexto sentido. A mí me gusta llamarle corazón. Escucha tu corazón, escucha esa corazonada que te guía hacia el amor, hacia el bien propio y hacia el bien común.

Estos son los ‘Cuatro mandamientos’ a los que me he comprometido para fortalecer la relación conmigo misma, algunos basados en las investigaciones y uno basado completamente en mi experiencia. Probablemente al trabajar más con ellos surjan otros mandamientos, mientras tanto les comparto estos cuatro y les invito a que los hagan parte de su día a día. 

Recuerden que si les gustan estos temas pueden encontrarme en Instagram o escuchar mi podcast “Supéralo Por Favor” todos los miércoles por Spotify, Apple Podcast o Youtube. También puedes encontrarme en Instagram donde todas las semanas comparto información de relaciones, sexo y amor propio. De todos modos nos leemos aquí la próxima semana.

Hace unos años me enamoré inmensamente de una persona. Comenzamos con una amistad, él estaba sanando de su relación pasada y yo era relativamente nueva en Los Ángeles y quería conocer gente. Por lo que pensamos que era la combinación perfecta para una amistad. Hasta que dejó de serlo. Cada quien organizaba un plan para enseñarle a la otra persona un cachito de su mundo. Yo me envolví en el suyo y él comenzó a ser parte del mío.

Hablábamos todo el día y toda la noche hasta que fue evidente que la atracción era indudable. Tuvimos la conversación en la que coincidimos que valía la pena intentar una relación y así lo hicimos. Yo cada día me enamoraba más de él y sentía como él me veía con sus inmensos ojos turquesas y me gustaba el reflejo que veía en ellos. Hasta que un día me paró en seco, de la nada me dijo que necesitaba tiempo porque estábamos demasiado involucrados y él seguía sin sanar sus heridas.

¿Qué?, ¿tiempo?, pero si apenas nos estábamos conociendo. Me llené de miedo y le dije que no podía dárselo porque yo no creía en tiempos. Terminamos bien, sin dramas ni enojos, es más, esa noche caminamos de la mano horas por Culver City despidiéndonos y antes de irse nos abrazamos por más de 10 minutos y se cerró la puerta trás de él. Yo fui al punto más lejano de la puerta para poder llorar y en caso de que él regresara no me escuchara, pero no lo hizo.

En mi inmensa arrogancia yo pensé que volvería y por 6 meses esperé que regresara. Hasta que comencé a aceptar que nunca sabría nada más de él y por más que me resistía, los recuerdos se me comenzaron a escapar. Primero olvidé su voz y los recuerdos quedaron en silencio, después olvidé su risa, poco a poco olvidé su olor y así los recuerdos se hicieron escasos en silencio y a media luz. Dejó de ser lo primero que pensaba al despertar y lo último antes de ir a dormir y así lo solté y dejé de pensar en él.

Pasó un año y medio después y recibí un mensaje que decía “Pensando en ti ¿cómo estás?”. Sinceramente no tenía idea quién era y después de un intercambio de mensajes me dijo que era él. Un año y medio después regresó, ¿acaso podríamos retomar algo después de tanto tiempo?

Lo que pasó después me sorprendió, lo escuchaba pero no lo encontraba a él. Lo veía, pero no era él. No podía encontrar a la persona de quien me había enamorado, ni siquiera al amigo que alguna vez fue. Veía sus ojos turquesa y por alguna razón habían perdido su brillo y los veía como cualquier par de ojos verdes. Estaba confundida y no sabía qué pasaba.

Después de tanto tiempo lo había bajado del pedestal y por ende podía verlo con más claridad. 

Probablemente el tiempo de separación nos había convertido en dos personas completamente distintas a las que se despidieron esa noche de octubre hace casi dos años atrás. No me gustaba lo que decía, lo que hacía, ni cómo lo hacía. Era como revivir una escena de la película “Practical Magical”, en la que Nicole Kidman con sus poderes de bruja resucita a una ex pareja de la muerte. Era el mismo cuerpo, pero habitado por alguien más. Así me sentía yo con él, ¿quién era esta persona? y ¿qué había pasado con esa persona con la que me había sentido tan conectada? Decir que salí corriendo sería una atenuación. No podía creer todo el tiempo que había invertido pensando en él y en su regreso.

Una vez que me cayó todo como balde de agua fría decidí acudir a mi refugio favorito, los libros. Quería entender qué había pasado y por qué había sido el cambio tan drástico como para que no pudiera reconocer a la persona había regresado. Entonces entendí que cuando una relación termina, aunque la persona regrese nunca regresa la persona que se fue, porque estamos todo el tiempo en constante cambio. A veces fantaseamos con regresar a una relación que terminó, de hecho es una de las cosas que más me piden cuando trato casos de ex parejas, —¿Cómo puedo regresar con mi ex?—. A decir verdad, si la relación terminó, terminó y es importante sanarse y si es necesario hay que llorarle, pero si decides regresar con tu ex pareja te recomiendo que estés consciente que estás empezando una nueva relación con alguien que crees conocer pero aún te queda mucho por descubrir. 

Más de una vez he escuchado —Pero ya no es la persona de quien me enamoré— y es verdad, pero tú tampoco lo eres. Estamos en constante cambio y si deseas que regrese tu ex pareja abre bien los ojos y bájale del pedestal, porque puede regresar como una ex pareja del más allá.

Si te interesan estos temas te recomiendo escuchar mi Podcast que lo puedes encontrar en Spotify, Apple Podcast o Youtube. Si este tema te interesa particularmente, te recomiendo el episodio #14 “Supera el querer regresar con tu ex”. También puedes encontrarme en Instagram donde todas las semanas comparto información de relaciones, sexo y amor propio. De todos modos nos leemos aquí la próxima semana.

Tanto en mis redes sociales como en mi Podcast he estado hablando sobre la importancia de cultivar la gratitud y hacerla parte de nuestro día a día y no únicamente utilizarla como herramienta de emergencia cuando estamos atravesando una crisis, ya que si bien sirve en momentos caóticos, la gratitud la podemos utilizar como un método preventivo. Es a lo que llamaríamos “la ligera ventaja”. 

Como con cualquier disciplina, aplicar la gratitud de vez en cuando o un solo día de tu vida, no generará resultados. Para lograr un impacto trascendental es importante considerarlo parte de nuestra rutina diaria. Hacer una lista de gratitud es el primer paso para comenzar a implementar esta nueva disciplina en tu día a día, ya que la gratitud es algo que debemos practicar diariamente para lograr los maravillosos beneficios que genera en nuestra salud mental, emocional, psicológica y en nuestras relaciones interpersonales. Si quieres saber más de los beneficios de la gratitud, te recomiendo el artículo que escribí “La Gratitud, el mejor negocio”.

En esta ocasión quiero compartirles una estrategia muy sencilla y al mismo tiempo altamente eficaz para cultivar la gratitud y comenzar a ver los beneficios que esta tiene en nuestra vida. Es a lo que se llama “Lista de gratitud” o “Diario de gratitud”. 

El Dr. Robert Emmons, quien lleva investigando la gratitud por más de tres décadas, realizó un estudio con dos grupos de personas. Al primer grupo le dejó como tarea escribir en su diario una vez a la semana sobre cualquier cosa que consideraran importante, mientras que al segundo grupo les dejó como tarea hacer una lista de gratitud una vez por semana. Después de 10 semanas, las personas que habían utilizado el diario de la gratitud reportaron aumentar su felicidad en un 25%, también fueron capaces de dormir en promedio 30 minutos más cada noche y aumentaron su actividad física un 33% más. Estos resultados se dieron con tan solo escribir en el diario una vez por semana y únicamente por 10 semanas. Ahora imagina qué pasaría si hiciéramos de la lista de gratitud una práctica diaria.

Para comenzar a implementar tu lista o diario de gratitud hay ciertas cosas que son importantes tomar en cuenta y para eso te comparto algunas recomendaciones.

  1. Escríbelo: no, no es suficiente recitar en voz alta las cosas por las que sentimos gratitud. Es importante escribirlo, ya que cuando escribimos a mano nuestro cerebro activará diferentes estructuras cerebrales y entre ellas las encargadas de la memoria por lo que podremos internalizar lo que estamos escribiendo.
  2. Busca una libreta especial: te recomiendo que tengas una libreta especialmente designada para tu lista de gratitud. También puede ser que tengas un bolígrafo especial para hacerlo parte de un ritual.
  3. Hazlo un hábito: para esto te recomiendo que establezcas un horario para escribir. Ya sea que decidas escribir en la mañana para comenzar el día de buen humor o que decidas hacerlo por las noches para irte a dormir de forma más relajada y despiertes con más liviandad.
  4. Busca los detalles: no siempre tienen que ser cosas enormes por las que sientes gratitud, por ejemplo tu familia. El reto también está en buscar aquellos pequeños detalles que durante el día hacen que sientas gratitud. Puede ser tu café favorito, un atardecer hermoso, el mensaje de una persona que amas, el ave que se para en tu ventana o el chiste que te hizo reír. 
  5. Hazlo específico: la investigación reporta que lo ideal es escribir entre 5 y 10 cosas por día. Sin embargo, te recomiendo que escribas el por qué te hacen sentir gratitud estas cosas, ¿qué sientes? Puede ser que agradeces tu café de la mañana porque te hace sentir calorcito o tal vez te gusta sentir que te consientes. Escríbelo con detalle y de esta forma te será más fácil sentir la gratitud.
  6. No te desesperes: al principio es probable que te cueste más trabajo encontrar los detalles que te hacen sentir gratitud pero con el tiempo y poco a poquito verás que te será más fácil. La gratitud es como un músculo y entre más la entrenes, más fuerte será y por ende más fácil será encontrar esos detalles que te hacen sentir gratitud. 

En mi experiencia la lista de gratitud ha hecho toda la diferencia. Tan es así que me gustaría gritar a los cuatro vientos todos los beneficios que he visto en mi vida gracias a la práctica de la misma. Anteriormente la utilizaba para salir de crisis emocionales y se la recomendaba a mis pacientes para resolver sus situaciones, sin embargo después de más de 8 meses de escribir todos los días mi lista de gratitud, en verdad puedo decir que sobrepasó mis expectativas.

Existe una gran diferencia entre ser una persona agradecida y simplemente agradecer. Para poder ser una persona agradecida y llevar la gratitud como un estilo de vida hay que cultivarla y por ello te recomiendo empezar a escribir diario en tu diario o lista de gratitud. También te invito a que compartas esta información con la gente que amas o que sientes que pueden beneficiarse con este tema.

Si quieres saber más de la gratitud y cómo cultivarla, te recomiendo escuchar el episodio número 13 de mi podcast “Cómo Cultivar la Gratitud”. También si te interesan estos temas puedes seguirme en Instagram o escuchar todos los miércoles un nuevo episodio de mi podcast “Supéralo Por Favor”. Te agradezco profundamente que te hayas tomado el tiempo de haber leído este artículo, hazme saber qué opinas del tema. Nos leemos la próxima semana.

Fuente:

Gratitude Works, Robert Emmons, 2013

Si tuviera que compartir una sola herramienta de las que utilizo en terapia, sin duda alguna, sería la práctica de la gratitud. Me gusta decir que la gratitud es el antídoto de cualquier mal, ya que no se puede sentir enojo y gratitud al mismo tiempo, o depresión y gratitud al mismo tiempo, ni mucho menos, ansiedad y gratitud al mismo tiempo, y así la lista puede seguir.

Robert Emmons ha estudiado la gratitud por más de 20 años y asegura que existe una importante diferencia entre agradecer y ser una persona agradecida. Ser una persona agradecida tendrá un impacto significativo en diferentes áreas, por ejemplo, ser capaz de recibir los regalos de la vida y de otras personas, lo cual lleva también a actuar con compasión y generosidad, además de tener una mayor capacidad de perdonar y de ser pro-social. 

Cuando hablamos del significado de gratitud existen dos puntos importantes que la diferencian. Para empezar, la gratitud es una afirmación de bondad, es un reconocimiento de la vida como algo bueno, pero no por esto es creer que la vida es perfecta, simplemente es una afirmación de la existencia de cosas buenas. Por otro lado, es el reconocimiento de que la fuente de esta bondad es externa a nosotras o nosotros mismos, por lo que esta bondad es algo que nos viene, no la adquirimos, sino que nos la es dada.

Estos son 8 beneficios de la gratitud.

  1. Mejora la salud mental y física: se ha comprobado que las personas que practican la gratitud reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pueden mejorar el sueño. Ya que la gratitud es un poderoso antídoto contra el estrés, el miedo y la ansiedad.
  2. Mejora las relaciones personales e interpersonales: la práctica de la gratitud fortalece nuestro sentimiento de conexión, propósito y satisfacción en nuestras relaciones, ya que nos permite ver el apoyo de las demás personas y todo lo que apreciamos de nosotras o nosotros mismos y de las personas que nos rodean.
  3. Mejora el estado anímico: las personas que son agradecidas reportan mayor alegría, optimismo, entusiasmo, determinación y energía. Puesto que dejan de ver únicamente lo negativo y pueden tener mayor discernimiento, claridad y entendimiento al enfrentar los problemas.
  4. Mayor autoconsciencia: la práctica de la gratitud ha demostrado que aumenta la claridad de lo que se desea en la vida al igual de lo que ya no se desea en la vida.
  5. Propósito: las personas con esta práctica logran avanzar con éxito hacia las metas personales que les son importantes.
  6. Aumenta la capacidad de observación, concentración y atención: al poner atención en los pequeños detalles que generan gratitud, una persona agradecida estará constantemente buscando aquello que le hace sentir gratitud.
  7. Mejora la autoestima: al enfocarse en las cosas positivas, una persona será capaz de ver aquello por lo que se siente agradecida de sí misma o consigo misma y esto tiene un impacto importante en la auto imagen.
  8. Mayor producción de neuroquímicos del placer: se ha demostrado que la práctica de la gratitud aumenta la producción de serotonina y dopamina en el cerebro.

Son tantos los beneficios de la gratitud que la práctica de la misma podría estar motivada por una cuestión egoísta. Sin embargo, el simple hecho de agradecer no tendrá el mismo impacto que el ser una persona agradecida, ya que ser una persona agradecida parte de una mentalidad de gratitud. La gratitud es como un músculo y entre más la practicamos más fácil será hacerla parte de nuestro día a día. A todo aquello que le ponemos nuestra atención, crece, por lo que te invito a que comiences a practicar todos los días la gratitud y buscar aquellos detalles que te hacen sentir agradecida o agradecido.

Si te interesan estos temas recuerda que puedes escuchar mi podcast, Supéralo Por Favor, en diferentes plataformas digitales como Spotify, Apple Podcast y Youtube, donde todos los miércoles comparto información que nos invita a superar todo aquello que no nos suma y cambiarlo por conductas que sí nos sumen.  

Fuentes: Robert Emmons, Jorge Benito.