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El psicólogo experto en neurociencias, Stan Tatkin, asegura que el cerebro humano no está programado para el amor, sino que está programado para la guerra. Existe una estructura cerebral llamada amígdala que constantemente está evaluando el ambiente en busca de posibles amenazas. Algo muy significativo es que tanto la amígdala como el resto de nuestro sistema nervioso muchas veces percibe a nuestra pareja como una amenaza y, como resultado, se activa el sistema de supervivencia: pelear, volar o paralizarse.

En las discusiones de pareja hay ciertos disparadores (diferentes en cada persona) que detonan el enojo o el miedo y, por ende, el lóbulo frontal (encargado del juicio y la consciencia) se desconecta y se activa con la parte más primitiva de nuestro cerebro. Esta es la razón por la que durante algunas discusiones actuamos de forma irracional y llegamos a decir cosas de las que después nos arrepentimos o, todo lo contrario, horas después de haberse dado por terminada la discusión pensamos en el argumento perfecto.

“Nuestro cerebro está programado para ayudarnos a sobrevivir, no para ayudarnos a ser felices“.
-Tony Robbins

Cuando estamos dentro de una relación, es importantísimo estar evaluando el lenguaje corporal de nuestra pareja para poder identificar señales de que haya habido un detonante de su respuesta de supervivencia. En el momento que nuestra pareja comienza a encenderse o se ha ofendido, podemos utilizar el juego como un mecanismo para calmar el enojo o el miedo que está sintiendo.

El juego y el contacto físico dan la señal al sistema nervioso de nuestra pareja, de que no somos una amenaza. Estamos dándole entender a la parte primitiva de su cerebro que este no es un momento en el que necesita activarse porque no es una situación de vida o muerte donde necesita sobrevivir.

Estos son mis cuatro consejos para implementar el juego como una manera de prevenir que las discusiones en pareja escalen rápidamente:

  1. Evalúa el lenguaje corporal de tu pareja. Haz varios intentos de contacto físico y/o de juego para poder ver cómo reacciona. Su cuerpo te hará saber si está sirviendo o no.

  2. El juego debe ser suave, teniendo cuidado que no se confunda con una burla o sarcasmo, ya que esto simplemente activará más a tu pareja.

  3. Intenta tocando suavemente su mano. Sí el modo de supervivencia en tu pareja ya se ha detonado, puede ser que rechace el contacto físico. No te lo tomes personal. Puedes decirle algo en juego como – entiendo que no quieres que te abrace, pero cuando lo necesites, la oferta de mi abrazo estará vigente -.

  4. Hazle saber que tú eres un lugar seguro. A través del juego y quitándole tensión al asunto, puedes decir algo como – ¿Quién te ama? Yo, obvio. Aunque te molestes te sigo amando y cuando quieras hablar, estoy aquí para ti –

El juego es un elemento que no puede faltar en ninguna relación de pareja y recomiendo mucho practicarlo y siempre tenerlo en mente ya que tiene muchos beneficios en diferentes áreas, por ejemplo, la sexual. Una pareja que juega constantemente podrá tener una comunicación más asertiva en los encuentros sexuales. Por otro lado, el juego fortalecerá la amistad dentro de la pareja y ésta al ser el pilar de la relación fortalecerá la relación en general.

Te invito a que empieces a jugar con tu pareja en todo momento y no únicamente cuando haya discusiones. Sean cómplices con chistes locales, pónganse apodos de cariño y compartan risas todos los días. No por nada se dice que la risa es la distancia más corta entre dos personas.

¿Qué diría en la actualidad Freud, quien afirmó que existía una supuesta envidia por parte de las niñas al pene del varón durante su desarrollo psicosexual, si supiera todo lo que hoy se sabe sobre el clítoris?

Seguido comento sobre lo magnífico que es el clítoris, una estructura del cuerpo cuya única función es dar placer, y que a mi consideración no recibe el crédito que merece. Es por eso que decidí dedicarle este artículo, pues es importante conocerle más a fondo.

Durante las primeras semanas de gestación de un humano no hay distinción entre el clítoris y el pene. En realidad, el clítoris es el homólogo del pene, con la diferencia de que el pene tiene la función de orinar y eyacular. El clítoris por su parte solo tiene una función, dar placer, tomando un papel importantísimo en el orgasmo de las personas con vulva, por lo que es primordial que se entienda su anatomía para que sea más fácil estimularle de forma adecuada.

Entre el 72% y 80% de las personas con clítoris no logran llegar al orgasmo únicamente con la penetración. Anteriormente se hablaba de dos tipos de orgasmos, el vaginal y el clitoriano. Considerándose el vaginal como el orgasmo que tiene una persona cuando hay penetración de forma vaginal y el clitoriano el que se tiene como resultado de la estimulación del glande o cabeza del clítoris, por lo general de forma externa.

Sin embargo, hoy sabemos que esto no es así y todo se debe a la maravillosa anatomía del clítoris.

El clítoris, que tiene más de ocho mil terminaciones nerviosas en el glande o cabeza, es extremadamente sensible a comparación de su homólogo, el pene, que únicamente tiene alrededor de cuatro mil terminaciones nerviosas en la misma zona, o sea en el glande.

El clítoris no es únicamente un “chicharito” cubierto por el capuchón, como se creía anteriormente. La estructura completa del clítoris mide entre 10 y 14 cm y su gran mayoría está de forma interna. Esto era completamente desconocido hasta que Helen O’Connel, uróloga australiana, publicó en 1998 la estructura completa del clítoris. Sin embargo, no fue hasta 2009 que se pudo fotografiar de forma sónica.

Es gracias a que el clítoris está abrazando el canal vaginal, que entre el 20% y 28% de las personas con clítoris, también podrán llegar al orgasmo con la penetración vaginal. Esto se debe a que el clítoris es estimulado de forma indirecta por su contacto con el canal vaginal y no por la estimulación de la vagina per se, pues en la vagina no hay terminaciones nerviosas de placer, por lo que es la anatomía del clítoris lo que definirá si una persona puede tener un orgasmo mediante la penetración o si es necesaria la estimulación externa del clítoris.

¿Y qué es el orgasmo? El orgasmo se define como una liberación de tensión seguida a la excitación y puede presentarse con diferentes sensaciones para cada persona. No existe una manera correcta o incorrecta de tener o sentir un orgasmo. Durante el orgasmo habrá entre 3 a 15 contracciones vaginales, en el útero e inclusive en músculos más grandes como los muslos.

Para poder llegar al orgasmo, una persona debe estimular el clítoris, ya sea con los dedos de la mano o con algún otro objeto, como un juguete sexual. Si se hace interactuando con otra persona, además de las formas anteriormente mencionadas, también se pude estimular el clítoris a través del cunnilingus, coloquialmente conocido como sexo oral.

Algo importante que se debe saber, es que el clítoris es tan sensible que si no se estimula de forma adecuada puede llegar a lastimarse y ser doloroso, pero si se estimula de forma correcta, el placer generado puede llevar a la persona al orgasmo.

Así es que, en mi opinión, una niña con clítoris no tiene por qué sentir envidia por el pene del varón en ninguna etapa psicosexual, ya que el clítoris además de ser un homólogo del pene, es una estructura maravillosa para percibir placer, de la que aún queda mucho que aprender.

“El acto de valentía más grande, es amar”

Cuando amamos nos sentimos vulnerables, prácticamente al desnudo, sintiendo el corazón en carne viva, y nos aterra tanto saber que ese amor se nos puede ir, que creamos un falso apropiamiento de nuestra pareja. Como si al cambiar la etiqueta de “amistad” a “noviazgo”, la persona automáticamente pasara a ser de nuestra pertenencia, bajo la premisa de que si nos pertenece no puede irse o al menos “no debería”, ya que, si dice amarme, entonces su persona, su amor e incluso sus decisiones, me pertenecen.

En algún momento se confundió el amor con propiedad, pero el amor nunca ha sido ni será un tema de pertenencia. Puedes amar con todo tu corazón a quien ya se fue o con quien nunca estuviste. El amor es una energía que se da y no se condiciona, ni siquiera a la presencia de una persona, ¿o acaso podríamos decir que dejamos de amar a quien muere?

Nos esforzamos por dejar de querer a quien dejó de amarnos. Pensamos –solo te puedo amar si me amas, cuando te pertenezco, mientras tu amor sea mío –pero el amor no está condicionado a la correspondencia, ni a la pertenencia.

Amar es respetar la libertad de nuestra pareja, sin esperar que cambie esa libertad, de la que en un principio nos enamoramos, por amoldarse a lo que somos, sin condicionar a que haga lo que queremos, sin manipular a que nos ame como deseamos.

–Si haces lo que quiero, te amo. Si no, no. –

¿El amor duele? o ¿duelen las expectativas? –Yo te amo y te doy todo siempre y cuando hagas lo mismo y me ames de regreso. – Muchas veces caemos en esa codependencia, que a diferencia del amor es convivir con una agenda, esperando siempre algo de vuelta.

Amar es un acto de valentía, es atrevernos a dar amor aceptando que nuestra pareja no nos pertenece, respetando su libertad, aunque muchas veces no sea a nuestro lado.

Existen muchos mitos alrededor del amor y uno de los más dañinos es, que una pareja debe durar para siempre. Las relaciones, como todo en la vida, son temporales y cumplen ciclos.

El hecho de que todo está en constante cambio es a lo que los budistas llaman “impermanencia”. Uno de los ejemplos más visibles de esta impermanencia son las estaciones del año, que con sus cambios de clima producen diferentes paisajes y escenarios, sin embargo, ni siquiera la primavera es la misma cada 12 meses, siempre es distinta, con otro ciclo de flores, otra parvada de aves, otros atardeceres.

Todo cambia, inclusive tú no eres la misma persona que eras al despertar esta mañana, tu cuerpo está generando nuevas células y desechando otras. Todo cumple un ciclo, nada es permanente y las relaciones no son la excepción.

Curiosamente desde la infancia se nos dice que las personas pueden ser de nuestra propiedad, pero no es así. A mí me gusta pensar que todo lo que vamos recibiendo en la vida es prestado, incluso las parejas, que eventualmente hay que devolverlas, pues no son de nuestra propiedad. Ni siquiera los hijos y las hijas nos pertenecen, pues con los años crecerán para ser seres independientes. Los padres y las madres podrán ser sus guías y guardianes siempre que se necesite, pero nunca sus dueñas o dueños.

Cualquier relación es un préstamo y eventualmente su ciclo termina en nuestra vida, sin importar si ese ciclo es de dos semanas, ocho meses o sesenta años. Por eso es importante dejar de ver a nuestra pareja como propiedad permanente y apreciarle como un préstamo temporal, como algo que debemos procurar. Seguramente seremos capaces de disfrutar aún más los momentos compartidos sabiendo que ese amor tiene fecha de expiración.

La intención de concebir las relaciones como algo impermanente no es pesimista, sino todo lo contrario. Si somos capaces de asimilar que cada minuto al lado de nuestra pareja es un préstamo, y que la permanencia de la relación no es segura y mucho menos eterna, tal vez podemos llegar a disfrutar más cada caricia, cada sonrisa, cada mirada; y agradecer cada minuto de su presencia en nuestra vida.

La impermanencia viene a sacudirnos, a despertarnos para valorar eso que creemos nuestro. Nos exige estar presentes en cada momento disfrutándolo como un regalo. Pues al pensar que nuestra pareja y su presencia en nuestra vida es segura y permanente, hace que dejemos de esforzarnos, de disfrutarle, de valorarle y de amarle bonito.

Las relaciones se trabajan todos los días, sin importar la etapa en la que estemos y la etiqueta que le pongamos. Cuando nos quejamos de la rutina y de la monotonía en pareja, es porque no estamos valorando, es porque que hemos dejado de esforzarnos para disfrutar esa relación que la vida nos ha prestado.

Así es que respondiendo a la pregunta, ¿el amor es para siempre?, la respuesta es no. Porque “para siempre” no existe en ningún ámbito de la vida, lo único que tenemos es este momento. Todo cambia y todo es pasajero, es por eso que les hago la invitación a que valoremos y apreciemos a nuestra pareja, independientemente del tiempo que llegue a permanecer en nuestra vida. Ya sean días, años o décadas, su compañía es un préstamo y como tal hay que cuidar y disfrutar el tiempo que la vida nos honre con su presencia.

“Las parejas que hablan de sexo, tienen más sexo.”

–   John Gottman

Comencemos a hablar de sexo. El 91% de las parejas que no hablan de sexo reportan tener una vida sexual no satisfactoria. Estas cifras alarmantemente altas son consecuencia de que a muchas parejas les cuesta trabajo hablar del tema.

Es muy común en mi consultorio que cuando llegan parejas y se toca el tema del sexo, automáticamente hay un silencio incómodo y por lo general alguno de los dos cambia la conversación. Estas mismas parejas son las que con más frecuencia reportan insatisfacción en su dinámica sexual.

Algo importante a señalar, es que alrededor del tema del sexo existe mucha culpa, miedo, vergüenza y mala información. Las parejas reportan sentir miedo de herir a su pareja y muchos se avergüenzan de lo que su pareja pueda pensar sobre lo que les atrae o no durante el sexo. Por lo que, si alguna vez se toca el tema del sexo, la pareja lo hará con prisa, sin detalle y de manera muy superficial.

Hablar de sexo en la relación no solo invitará a incrementar la frecuencia del sexo, sino que además, hablar de estos temas permitirá que la pareja conecte e intime a un nivel más profundo. John Gottman, uno de los mayores expertos en relaciones de pareja, sugiere cuatro consejos para empezar a hablar de sexo con tu pareja:

1.- Se amable y enfócate en lo positivo:

La clave para poder comunicarnos entre pareja es nunca criticar y mucho menos cuando se habla de sexo. En vez de decirle a tu pareja todo lo que no te gusta, mejor hazle saber qué te fascina de lo que sí hace y una vez que hayas hecho el cumplido puedes decirle otras cosas que también disfrutas. Recuerda siempre cambiar la queja por un cumplido.

2.- Sé paciente:

A muchas personas les cuesta trabajo hablar de sexo. Comiencen hablando de los sentimientos que tienen hacía el sexo. Así como los mensajes que recibieron desde pequeños sobre el tema. Poder entender de dónde viene nuestra pareja y poder compartir de dónde venimos nosotros, permitirá que la conexión se fortalezca. No esperes que tu pareja se abra y comparta todo de golpe, ya que muchas veces la persona ni siquiera sabe qué es lo que piensa o siente al respecto.

3.- No te lo tomes personal:

Si tu pareja quiere tener sexo o no, no dice nada de ti. Es fácil tomarse el rechazo de la pareja como algo personal, como si hubiera algo mal contigo, pero no es así. A pesar de que eres parte importante de la vida sexual de tu pareja, en realidad no todo gira alrededor de ti. Muchas veces podrá no querer tener sexo por situaciones ajenas a la relación, como estrés o vergüenza. Hablen de estos temas para poder normalizar que, en ocasiones, alguno de los dos no querrá tener sexo.

4.- Haz acomodaciones:

A diferencia de lo que se cree comúnmente, es normal que el deseo sexual deje de ser espontaneo en la pareja. Cuando esto sucede es posible que una de las dos partes tenga un interés mayor y más recurrente por conectar sexualmente con su pareja. Por lo que se recomienda hacer acomodaciones para que ambas personas se sientan escuchadas y apreciadas. Escúchense como pareja y hagan un esfuerzo para que las necesidades de ambos sean respetadas.

Hablar de sexo es necesario para poder mejorar la satisfacción sexual dentro de una pareja. El primer paso es empezar a hablarlo y crear un ambiente de seguridad donde cada persona pueda compartir deseos, fantasías, necesidades y frustraciones sexuales. Te recomiendo siempre hacerle sentir a tu pareja que no le juzgas y que le respetas, independientemente de si comparten o no los mismos deseos y fantasías.

Al terminar una relación amorosa parece tentador buscar a un o una suplente para el vacío que ha dejado nuestra ex pareja. En mi experiencia como terapeuta de rupturas, puedo ver que es una de las conductas que mis pacientes más intentan hacer después de terminar una relación.

Estas son algunas de las muchas razones por las que saltar de una relación a otra relación no solamente es una mala idea, sino que está contraindicado.

1.- El fantasma de tu ex: Si saltas de una relación a otra sin haber superado y elaborado correctamente el duelo de tu ex pareja, es probable que aún sientas presente a tu ex. Puede ser que compares a esta nueva pareja con todo lo que hacía o no hacía tu ex. De la misma manera en vez de ver de forma objetiva que la relación anterior no funcionó por algo comienzas a idealizar a tu ex y la relación.

2.- Haces más largo tu proceso de sanación: parte del proceso de elaborar correctamente un duelo tras una ruptura es poder ver la relación de forma objetiva. Si saltas de una relación a la otra, simplemente estás alargando lo inevitable. Puede ser que como paliativo la siguiente relación te sirve para distraerte del dolor un tiempo, pero inevitablemente el dolor que conlleva una pérdida llega.

3.- Arrastras y sumas duelos: Puede ser que sientas que pudiste olvidarte de tu ex con una nueva persona y que saliste intacto o intacta del duelo. Sin embargo, un fenómeno interesante es que en estos casos se acumulan los duelos y a veces lo más insignificante hace que la persona se conecté con el dolor de esa pérdida no elaborada y no sepa a qué se deba. O inclusive que la segunda relación termine y le caiga como agua de balde frío ambas pérdidas y se complique un poco más un proceso que de por si es complicado y no muy grato.

4.- Es injusto: Empezar una nueva relación sin haber superado tu relación anterior es injusto para la nueva persona y para ti. Nadie quiere dormir en la misma cama que su pareja y el fantasma de su ex. Saltar de una relación a la que sigue puede lastimar a una tercera persona que en verdad no tiene la culpa de que no hayas querido elaborar tu duelo de forma saludable.

5.- Repites patrones: Dicen que si no vas a terapia se te aparece el fantasma de tu ex en una nueva relación. Esto puede ser muy cierto porque al escoger nuestras relaciones repetimos patrones de forma inconsciente. Puede ser que decidas empezar terapia para identificarlos o que por tu cuenta propia así lo hagas. Tener un tiempo para ti después de una ruptura es una gran oportunidad para poder evaluar qué focos rojos ignoraste al principio de tu relación y al identificarlos difícilmente los repetirás en tu futura relación.

El duelo, duele. El terminar una relación ya sea por decisión propia o porque nuestra ex pareja así lo decidió es doloroso. Al elaborar un duelo tenemos diferentes opciones y la mejor no siempre es la más fácil. El periodo después de una ruptura es una oportunidad única para re-descubrirte, re-inventarte, re-construirte y ser una mejor versión de ti. Permítete sentir tristeza, enojo, frustración, miedo, confusión y todas las emociones que visites en el duelo. Absolutamente cada una de ellas es temporal y, a pesar de que a veces parecieran interminables, eventualmente pasan.

Como dice mi papá, “el tiempo todo lo cura, pero el tiempo necesita tiempo”. El duelo no es un proceso fácil, pero si lo elaboras correctamente saldrás siendo una persona más fuerte y más sana y, por ende, tendrás una relación más consciente y sana ya sea contigo misma o mismo o con alguien más.

Una Power couple, o una pareja del poder es un concepto que existe en el diccionario urbano en inglés. Sin embargo, entre más me adentro en la terapia de parejas más sentido tiene invitar a las parejas a aspirar ser una pareja del poder.

Una pareja del poder es una pareja donde las necesidades de ningún integrante son más importantes que las del otro u otra. Ninguna de las personas que integran a la pareja sacrifican su auto-realización por la de su pareja, sino todo lo contrario. Una pareja del poder es una pareja donde ambas personas son la o el admirador número uno y apoyo principal de su pareja.

Conforme va avanzando una relación muchas parejas caen en la agresión de forma pasiva y muchas de las parejas que vienen a consultorio se tiran tierra de forma pasiva agresiva. Lejos de ser el apoyo principal toman el papel del o la crítica de la vida de sus parejas.

Otro de los reclamos principales en consulta son de parejas que sienten resentimiento entre sí porque aseguran haber sacrificado sus sueños por su cónyuge.

¿Se puede tener una auto-realización satisfactoria y a la vez tener una pareja estable dónde nos sintamos felices?

La respuesta es ¡claro que sí! Para esto se necesita trabajo y cuestionarnos las ideas rígidas de cómo deben ser los roles en una pareja para poder cambiarlas por ideas mas saludables y realistas.

He aquí los 5 mandamientos de una pareja del poder:

1.-  Sé su fan número uno: No sé cuál sea tu sueño o el de tu pareja, puede ser que quiera escribir una novela o tal vez aprender a cocinar comida china, inclusive ser la mejor madre o padre para sus hijos e hijas. Para ser la o el admirador número uno de tu pareja, significa que leerás lo que está escribiendo o probarás sus inventos culinarios como también le alentarás en sus momentos de duda. Es importante que sienta tu apoyo incondicional.

2.- ¡Escúchale!: Escucha a tu pareja de forma activa, deja el móvil y mírale a los ojos cuando habla. En este mandamiento NO vas a dar soluciones ni opiniones, se trata de escucharle y hacerle sentir escuchada o escuchado.

3.- Si no suma, ahórratelo: Aunque pareciera un concepto económico en verdad se refiere a tus comentarios. La agresión pasiva comienza con pequeñas “bromas” que nos dejan preguntándonos si en verdad nos están ofendiendo o “jugando”. El dialogo en una pareja del poder es hacía arriba. Eres la o el admirador número uno de tu pareja ¿recuerdas? No le critiques, sino échale porras.

4.- Crítica constructiva: Si tu pareja siente que le escuchas, le entiendes y no le juzgas entonces será más fácil que pueda abrirse a tus opiniones. Sin embargo, es importante que hablen desde un inicio y establezcan “¿cómo puedo hacerte saber lo que pienso sin que te sientas agredido o agredida?”. Hagan el espacio como equipo, para poder hablar de áreas para mejorar. Recuerda que tú tampoco tienes la verdad absoluta y tu opinión es juntamente eso, tu opinión.

5.- Contacto físico: Este es un recordatorio de la importancia de tocarse, abrazarse, besarse y acariciarse. A diferencia de cualquier otra u otro admirado, tú además de ser su fan número uno eres su pareja y tienes la dicha de poder hacerle sentir amada o amado a través del contacto físico.

Como cualquier cosa que vale la pena, ser una pareja de poder conlleva trabajo y persistencia. Habrá momentos en los que sea más fácil poder cumplir estos mandamientos y habrá momentos donde quieras tirar todo tu esfuerzo por la borda. Toma un respiro y recuerda que los momentos difíciles también son temporales y que si fuera fácil cualquier persona lo haría por lo que cualquier pareja sería una pareja del poder. Pero esto requiere un esfuerzo extra y los beneficios valen la pena.

Entonces, ¿te animas a ser una pareja del poder?


Cuando era niña escuchaba con tristeza y atención de los campos minados en países como Camboya y Egipto. Son campos abiertos donde soldados enterraron explosivos y ya una vez que las guerras terminaron los explosivos siguen ahí. La gente local, sin saberlo, al caminar por los campos detonan estas minas al pisarlas.

A pesar de que es sabido que el duelo es un camino pantanoso y complicado, nadie nos habla de los campos minados que dejan las rupturas amorosas. Son cinco las etapas del duelo (negación, negociación, enojo, tristeza y aceptación) y puede ser un proceso frustrante ya que nadie realmente puede apagar sus emociones o decidir de manera racional cuando debe dejar de doler. Para atravesar el duelo de forma sana, hay que sentarse con cada una de las emociones y escucharlas, mirarles a los ojos y aprender lo que vienen a enseñarnos. Pero, junto con mis pacientes, he descubierto que existe un fenómeno del que nadie nos había advertido, las minas terrestres.

El duelo es como un campo de batalla, donde luchamos y hacemos todo para salir victoriosas y victoriosos. Sin saber que del duelo no se puede salir ileso y lo mismo pasa con la guerra.

Entrar en los campos minados del duelo, son los momentos en lo que sientes que por fin empiezas a ponerte de pie o más bien te sientes más en paz y sin deberla ni temerla pisas una mina. Te encuentras detalles que en su momento fueron insignificantes, pero no esperabas encontrar. Puede ser que abras tu maleta de baño y te encuentras su bote de gel (ese que pasó tanto tiempo buscando) o al arreglar tu closet aparece su playera favorita que olvidó o tal vez simplemente a una red social le parece buena idea recordarte ese viaje que tuvieron hace un año. La sensación es física, algo explota dentro de ti y un tótem del pasado te recuerda todo lo que llevas tiempo trabajando para sanar.

Las minas terrestres son dolorosas y lo que las hace tan dañinas es que son inesperadas. Si estás empezando con el proceso del duelo es importante que sepas que puede quedar un camino minado o si de la misma manera, sientes ya estar al final de este recorrido y se te ha detonado una mina, te tengo unos consejos que pueden ayudar.

  1. Haz una lista de gratitud; esto cambiará tu estado de ánimo. En vez de ver que es lo que te hace falta (tu ex) asegúrate de agradecer todo lo que ya tienes. Inclusive puede ser agradecerte a ti misma o mismo por lo fuerte que has sido en este proceso, tal vez al tomar la decisión de terminar la relación o de lo contrario por permitirte hacer una nueva vida sin tu ex. Agradece las cosas, las personas, circunstancias, momentos, todo lo que pueda ayudarte a cambiar el enfoque de la carencia a la gratitud.
  2. Medita; la mina detonada te puede llevar a momentos del pasado o inclusive a fantasear con saber qué hace y/o con quién está tu ex. El meditar te permitirá regresar al aquí y el ahora porque al final del día es el único momento que en verdad tenemos. De nada nos sirve que nuestra atención y energía se vayan con nuestra o nuestro ex. Regresa a donde estás, pon atención en los detalles que te rodean AHORA. Si necesitas más información en este tema te recuerdo el artículo que escribí sobre la meditación durante la ruptura amorosa.
  3. Permítete sentir; tal vez la mina te detonó tristeza, ansiedad, confusión, esperanza, enojo, frustración, desesperación o tal vez todo junto. Permítete sentirlo, date la oportunidad de sentir cada una o todas estas emociones a la vez. Recuerda que estás sanando y no podemos decidir qué emociones aparecerán en el camino.

El proceso del duelo es una oportunidad increíble para reinventarnos y renacer de lo que a veces se sienten como cenizas. Es un proceso de sanación y al igual que cuando se rompe un hueso duele, el proceso de sanar un corazón también duele. Absolutamente todas las emociones son temporales y eventualmente pasarán, sí, inclusive esa que estás pensando que será interminable, esa también pasará.

A diferencia de los campos minados reales, los campos minados que deja un ex no tienen estragos permanentes. Después de sentir una gama de emociones la paz vuelve y regresas al lugar donde estabas antes de encontrarte y detonar esa mina solo que está vez un poquito más cerca de sanarte por completo. No pierdas la esperanza y recuerda que, esto también pasará.

“Me lo intentó quitar todo, pero esto no, este es mi poder” palabras de mi paciente Luciana de 28 años cuando relata el desenlace del abuso sexual que vivió a los 14 años.

En las sesiones con Luciana, me platica de lo erróneo que era su concepto de la sexualidad. Creía que ella tenía que satisfacer al hombre, a su pareja y que la finalidad de un encuentro sexual era el orgasmo del otro.

Luciana, al igual que yo, creció llamando a su órgano sexual externo “vagina” en lugar del nombre correcto que es “vulva”. La vagina es una parte de la vulva (la apertura por donde nacen los bebés). El querer llamar a la vulva, vagina suena tan ridículo como querer llamar a la cara, “ojo”.

En mi caso, escuchaba hablar del clítoris, pero no sabía qué era ni dónde estaba, además el clítoris y el punto g me parecía que eran lo mismo, pensaba “están ahí adentro en algún lugar, ojalá que mi pareja los pueda encontrar”. Todo esto a pesar de crecer en una casa donde el sexo nunca fue precisamente un tabú.

Las personas que nacen con pene tienen los genitales de forma expuesta por lo que desde pequeños crecen en contacto de una forma más directa con ellos. Al contrario de las personas que nacen con vulva, ya que ésta está menos visible y en muchos casos no tan expuesta. También se ha reconocido que el estudio de la sexualidad de las personas con vulva no ha sido profundo por no tener una relación directa con la reproducción. En comparación a la de las personas con pene que al tener un orgasmo liberan el semen y en él los espermatozoides.

Hace dos años, haciendo una investigación, encontré una ilustración de la estructura completa del clítoris. Quedé asombrada y un tanto indignada por no saber esto antes. Como si me hubiera ganado la lotería salí corriendo de mi consultorio a la recepción del centro donde trabajaba y les mostré a todas y todos, la estructura completa del clítoris como si hubiera encontrado Atlantis en un mapa.

Existe la creencia de que la sexualidad únicamente debe existir dentro del matrimonio heterosexual con el fin de procrear y formar una familia. Sin embargo, sabemos que esto no es un modelo para todo el mundo. Aun así, se juzga, violenta y se lleva a la marginalización a las personas que se atreven a explorar su sexualidad, conocerse y levantar la voz para decir que el modelo tradicional no coincide con su sexualidad.

Al intentar explicar la sexualidad no podríamos decir que la sexualidad es meramente psicológica, ni tampoco únicamente de carácter físico. El conectarnos con nuestra sexualidad nos conecta con diferentes niveles de nosotras y nosotros mismos. Es escuchar una voz que nos han enseñado a silenciar o abrir la puerta a un universo personal y poco explorado, que se nos ha castigado y juzgado por siquiera atrevernos a mencionar (fuera de los contextos permitidos). El conectarnos con nuestra sexualidad es atrevernos a abrir esa puerta y explorar ese universo. La sexualidad compartida es tomar de la mano a la otra persona y compartir ambos o múltiples universos de manera consensual.

Cuando hago la invitación a conectarnos con nuestra sexualidad esto puede verse diferente para cada persona. Puede ser que para algunas personas sea únicamente reconocerse como seres sexuados y reconocer la existencia de su propia sexualidad como y para otras puede ser la auto-exploración de sus fantasías y su cuerpo. La sexualidad es única y personal y sea cómo sea la conexión con ella, es perfecta como es.

El adueñarte de tu sexualidad, de tu cuerpo, de tus fantasías, de tus miedos y tus deseos es un poder. Porque si te atreves a escucharte, a reconocerte, explorarte, y/o descubrirte te apoderas de esa voz que te han enseñado a silenciar. No solamente es mucho más placentero y logras conectar de una forma más profunda con tu pareja sexual, sino que te da la sensación de recuperar un poder. Tus orgasmos son tuyos al igual que tu sexualidad y tú decides, cómo, cuándo, dónde y con quién compartirlos como el privilegio que son.

A Luciana la violaron cuando tenía 14 años y a pesar de que transgredieron su cuerpo, ella dice que su poder está intacto. Porque su orgasmo, su mente, su deseo, su fantasía siempre han sido y serán suyos.

En un día de esta cuarentena mientras hablaba con mis amigas en una reunión de zoom. Salió el tema del squirt (la famosa eyaculación femenina). Comenté el caso de una paciente mía que a sus 62 años después de enviudar logró llegar al squirt por medio de la estimulación clitoriana con un succionador de clítoris. Yo estaba fascinada de cómo esta paciente no tenía idea de lo que había pasado y pensaba que había hecho pipí, cuando en verdad había tenido un squirt.

Entre juegos algunas de mis amigas comenzaron a jugar diciendo “qué horror” “¿qué hace una mujer masturbándose a esa edad?”. Como si la sexualidad fuera exclusiva para los años de juventud.

Me dejó pensando, ¿en qué momento pensamos que la sexualidad tiene fecha de caducidad y termina? No termina, se transforma al igual que lo hace nuestro cuerpo con los pasos de los años.

El varón después de los 60 años tendrá una respuesta erectiva más lenta y tardará un poco más en eyacular, inclusive algunas veces es posible que no logre hacerlo. También su periodo refractario (el tiempo que existe entre una erección y otra) será más largo comparado con el de un varón más joven. Por lo que, en algunos casos, después de un orgasmo, es probable que no logré tener una erección hasta varias horas después o posiblemente días después. Esto de ser el caso no significa que no logré tener un encuentro intimo satisfactorio.

Por otro lado, en las mujeres existe la menopausia. Cuando una mujer está atravesando este periodo o inclusive años después es probable que experimente sequedad vaginal y por ende tenga dolor en los encuentros sexuales. Esto se debe a que durante la menopausia se disminuye la producción de estrógeno. De ser este el caso, se puede usar un lubricante con base de agua. Se cree que la menopausia es el beso de la muerte al deseo sexual y los encuentros íntimos, pero esto no es así. El sexo en la menopausia se puede disfrutar muchísimo y sobre todo que muchas mujeres a esta edad pueden tener menos preocupaciones y una de ellas es el miedo a embarazarse.

Recibimos el mensaje en los medios que el sexo es únicamente para jóvenes, pero esto es un mito más de la mercadotecnia porque la sexualidad no se termina con la edad, el cuerpo cambia que es diferente. Marie Tesler, explica que las frustraciones vienen cuando las personas desean tener una vida sexual tan activa como a los veinte, no se adaptan a sus cambios y, en vez de gozar una nueva sexualidad, viven quejándose y atormentándose.

Existe suficiente culpa, miedo y vergüenza alrededor del sexo como para inclusive sumarle a qué edad “debemos” de dejar de tener deseos sexuales. Para poder conectar con tu sexualidad en la tercera edad te invito a redescubrir tu cuerpo y abrazar los cambios que ha tenido y sigue teniendo. Para poder tener una conexión sexual satisfactoria es primordial aceptar la naturalidad de nuestro cuerpo y sentirnos agradecidas y agradecidos por todo lo que hace por nosotras y nosotros y no recriminarle las cosas que no hace (que muchas veces ocurre cuando lo comparamos ya sea con lo que hacía en la juventud o con otros cuerpos).

Bibliografía:

Tesler, M., (2018). Tengo ganas de vos. Historia reales y sexytips. Buenos Aires, Argentina: Hojas del Sur.